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Las películas del director sudafricano Gavin Hood pasan sin pena ni gloria por los cines sin levantar demasiada polvareda mediática (debió hacerlo más «El juego de Ender»), pero con la única excepción de su entrega de «X men orígenes: Lobezno» (2009) todas sus títulos desde que en 2005 ganó el óscar a mejor película de habla no inglesa con «Tsotsi», son como poco interesantes. «Secretos de estado» aborda un atractivo caso basado en hechos reales sobre una empleada del Gobierno británico que destapó información confidencial en la época en la que EEUU y Gran Bretaña buscaban una escusa para derrocar el régimen iraquí de Saddam Hussein. A la sugerente trama política se une una investigación judicial no menos interesante por lo que la película se ve con interés de inicio a fin. La pega que yo le pondría es que ni agita con su denuncia, ni ahonda en sus tesis conspiranoicas, ni tampoco trata de conquistarte emocionalmente a través de los personajes y parece conformarse con plantear el dilema sobre qué es realmente el patriotismo ¿Proteger al estado a toda costa o hacerlo siendo desde la integridad?  Su sobriedad y frialdad expositiva terminan perjudicándole, pero recomiendo verla porque es una película que casa muy bien con lo que estamos viviendo aunque hable de hace tiempo.