El segundo volumen de «Rogue Trooper» publicado por Dolmen Editorial te mete hasta el cuello en barro tóxico, explosiones y decisiones morales bastante cuestionables. Es una lectura que no se anda con rodeos: te recuerda quién es su protagonista, por qué sigue en pie y por qué su cruzada personal sigue siendo una de las más potentes que ha dado la ciencia ficción bélica en viñetas. Si el primer tomo servía para presentar al soldado azul y su mundo, este confirma que la serie no iba de postureo futurista, sino de guerra, traición y obsesión.

Rogue Trooper #2El soldado conocido como Rogue Trooper fue el único miembro de la infantería genética que salió vivo de la tumba de los I.G., la masacre de Quartz. Desde entonces, este soldado renegado está buscando al General Traidor, el hombre responsable de la masacre de Quartz donde murieron sus amigos, reconvertidos ahora en bio-chips de combate. Ni las inclemencias atmosféricas de Tierra Nu ni la falta de escrúpulos de las líneas enemigas le impedirán alcanzar su misión.

Este nuevo volumen de Rogue Trooper continúa de forma cronológica las aventuras originales del personaje publicadas en la revista 2000 AD, con la firma de autores de la talla de Gerry Finley-Day (Fiends of the Eastern Front), Alan Moore (D.R. & Quinch) o Cam Kennedy (Juez Dredd). En estas páginas se incluyen historias inéditas en España, a pocas semanas del estreno de la película del personaje dirigida por Duncan Jones.

«Rogue Trooper» nació a principios de los años ochenta en las páginas de 2000 AD, de la mano del guionista Gerry Finley-Day y el dibujante Dave Gibbons, y desde el principio destacó por mezclar acción directa con una mirada bastante amarga sobre los conflictos armados. La historia nos sitúa en Tierra Nu, un planeta antaño paradisíaco reducido a un vertedero químico tras años de guerra entre los Nordistas y los Sudistas. La atmósfera es tan tóxica que los soldados humanos necesitan trajes sellados para no morir en segundos, salvo los IG, infantes genéticamente modificados para resistir ese infierno. Rogue es uno de ellos. O, mejor dicho, el único que queda con vida tras una emboscada provocada por una traición interna.

Ese es el motor de toda la serie y también de este volumen: la búsqueda del General Traidor. No hay ambigüedad posible. Rogue desertó del ejército porque su lealtad ya no está con ninguna bandera, sino con la memoria de sus compañeros asesinados. Y aquí entra uno de los elementos más extraños y memorables del cómic: Gunnar, Bagman y Helm, los tres camaradas caídos, siguen «vivos» en forma de biochips integrados en el fusil, la mochila y el casco de Rogue. Comentan la jugada, discuten, hacen chistes negros y aportan una dimensión psicológica muy potente a la historia. Rogue nunca está solo, aunque todos los que le acompañan estén muertos.

Este segundo tomo retoma de lleno la trama principal tras los desvíos del primer volumen y se centra en dos arcos largos fundamentales. El primero, «Merodeadores«, es probablemente uno de los momentos más sólidos de toda la etapa clásica. Aquí la presencia del General Traidor deja de ser una sombra lejana y empieza a sentirse cercana, casi tangible. La narración gana peso y continuidad, y Finley-Day demuestra que sabe estirar la tensión sin perder ritmo. No hay relleno ni episodios gratuitos: cada enfrentamiento, cada escaramuza en el páramo tóxico empuja a Rogue un poco más hacia su objetivo. Antes de esta saga tenemos unos capítulos a modo de aperitivo: «¡Autopista militar sesentayseis!«, «Reza por la guerra» y «Un aplauso para Helm«.

Visualmente, el tomo es una exhibición de estilos distintos pero coherentes con el tono de la serie. Cam Kennedy, Brett Ewins, Colin Wilson, Boluda o Eric Bradbury se turnan para ofrecer un blanco y negro áspero, expresivo y muy físico. No hay idealización del combate. Las armas son absurdamente letales, los escenarios opresivos y los cuerpos caen con facilidad. Rogue no posa: avanza. Es una figura casi mecánica, implacable, pero constantemente atravesada por la voz de sus recuerdos.

Y entonces llega «Fuerte Neuro«, el arco que divide opiniones y, al mismo tiempo, eleva el volumen a otro nivel. Rogue aterriza en una Europa fragmentada donde la guerra global parece haberse convertido en ruido de fondo. La gente sigue con su vida, sus fiestas y sus pequeñas obsesiones mientras el mundo se desmorona. Finley-Day apuesta aquí por la sátira y el humor negro, y el resultado es sorprendente. Ver a Rogue bailar, ligar o moverse incómodo en un entorno “normal” es tan extraño como efectivo. No desactiva al personaje, sino que lo humaniza y subraya lo absurdo de un conflicto eterno al que muchos han decidido dejar de mirar. Aunque el guion no es puramente humorístico, tiene su gracia ver la transformación del ejército en una caricatura de sí mismos, adoptando aspecto y modos de ciertas tribus urbanas.

El volumen se completa con varias historias cortas, algunas inéditas en España, todas muy entretenidas. Destaca la escrita por un joven Alan Moore, donde ya se intuyen muchas de sus obsesiones temáticas y visuales. Los Waldos, esas grotescas cabezas flotantes integradas en cuerpos mecánicos, son puro Moore y un precedente de un clásico tortuguero. También sobresalen las historias cortas con los «Vídeo-Buitres«.

«Rogue Trooper #2» incluye una interesante introducción escrita por Barsen Sánchez y material extra compuesto por las portadas de 2000 AD protagonizadas por nuestro azul amigo.

Leído hoy, este segundo volumen de «Rogue Trooper» no es solo una pieza clave para entender la saga, sino un recordatorio de por qué este personaje sigue siendo relevante. Habla de traiciones desde el poder, de guerras que se perpetúan por inercia y de la dificultad de seguir adelante cuando cargas literalmente con tus muertos. Es acción pura, sí, pero también una sátira amarga y sorprendentemente vigente. Un clásico que no envejece porque, por desgracia, el mundo que retrata sigue demasiado cerca del nuestro. ¡Queremos más tomos de esta serie!

Rogue Trooper #2
Guion: Gerry Finley-Day y Alan Moore
Dibujo: Cam Kennedy, Brett Ewins y Eric Bradbury.
Fecha de publicación: Octubre de 2025
ISBN: 979-13-87689-69-8
Formato: 21x28cm. Tapa dura. Color y Blanco y negro
Páginas: 232
Precio: 32,90 euros