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Al final de «Regreso al Futuro II«, tras sus aventuras por el futuro y de vuelta a 1985, Marty McFly recibía una carta de Doc en la que éste le explicaba que estaba atrapado en el pasado, en el Viejo Oeste. El escenario para la llegada de «Regreso al Futuro III» estaba servido.
La primera entrega de la trilogía de «Regreso al futuro«, dirigida por Robert Zemeckis, producida por Steven Spielberg, y protagonizada por Michael J. Fox y Christopher Lloyd, nos había presentado a Marty McFly, un joven estudiante de Hill Valley High que, a la 1:15 de la madrugada del 25 de octubre de 1985, en el aparcamiento del centro comercial de Twin Pines, viajó en el tiempo a bordo de un DeLorean DMC-12 de su amigo, el excéntrico científico Emmett ‘Doc’ Brown. Tras una serie de aventuras y desventuras en el año 1955 Marty regresó al presente para, casi inmediatamente, volver a viajar en el tiempo. En 1989 se estrenaba «Regreso al futuro II«, y Marty McFly viajaba hasta el Hill Valley del año 2015. Y apenas un año después, en 1990, llegaba «Regreso al futuro III» («Back to the Future Part III«), dirigida también por Robert Zemeckis y protagonizada por Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Elisabeth Shue, Lea Thompson, Mary Steenburgen y Thomas F. Wilson, entre otros, para cerrar la mítica trilogía. No se puede entender el cine de los años ochenta sin estas tres películas y, aunque la primera «Regreso al futuro» es la mejor de todas, uno no puede pensar en ella sin entender que forma un conjunto con las otras dos.
Retomando la acción justo donde lo dejaba la segunda película, en esta tercera entrega de la saga Marty McFly viaja hasta el lejano Oeste. Su amigo Doc le ha enviado una carta donde le explica que la máquina del tiempo, el DeLorean, está averiada y que es imposible repararla. Sin embargo no le preocupa estar atrapado en el pasado, en el Salvaje Oeste, pues allí es muy feliz. Pero Marty encuentra una vieja tumba en la que consta que Doc murió en 1885, asesinado por un ladrón de bancos, un malvado antepasado de Biff Tannen. Sin pensárselo dos veces, irá al rescate de su amigo con un DeLorean escondido en una mina abandonada.
Mejor que la segunda, pero mucho peor que la primera, «Regreso al Futuro III» resultó ser un buen broche (que no de oro) a una trilogía que es parte de la quintaesencia de la era dorada del blockbuster ochentero. El hecho de estar ambientada en el Oeste sirvió para rendir pleitesía a algunos clásicos del western, como las películas de Sergio Leone y John Ford, con guiños y homenajes. Es, en resumen, una película entretenida que no mancilló la saga de la que forma parte.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja