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Robert Zemeckis es un magnífico director, con una filmografía prolífica y de muchos quilates, pero ninguna de sus películas le hace sombra a «¿Quién engañó a Roger Rabbit?«, la increíble e impensable mezcla de cine negro y dibujos animados que sorprendió a los espectadores de los años ochenta y que sigue siendo, sin la menor discusión, una de las películas más recomendables para el público infantil, aun cuarenta años después de su estreno, y también una de las mejores películas de animación de la historia del cine.
Dirigida por Robert Zemeckis, con la inestimable colaboración del animador Richard Williams para insertar los personajes animados en la acción real, con un guion de Jeffrey Price y Peter S. Seaman, basado en el libro «Who Censored Roger Rabbit?» (1981), de Gary K. Wolf, y protagonizada por Bob Hoskins, Alan Tilvern, Charles Fleischer, Christopher Lloyd, Joanna Cassidy y Stubby Kaye, entre otros, «¿Quién engañó a Roger Rabbit?» («Who Framed Roger Rabbit?«) nos cuenta cómo el detective privado venido a menos Eddie Valiant es contratado por R. K. Maroon, dueño de Maroon Cartoons, para descubrir si las continuas distracciones de su estrella, Roger Rabbit, son culpa de su esposa, la bellísima Jessica Rabbit («I’m not bad, I’m just drawn that way«). Pero Valiant no solo descubrirá los escarceos de la femme fatale pelirroja con Marvin Acme, el rey de las bromas, que terminará apareciendo muerto, sino también una compleja trama destinada a acabar con los habitantes animados de Dibullywood, el mundo de los dibujos animados, que parece tener al terrible juez Doom al frente.
Al parecer, la trama de la película se basó en una conspiración real que implicó a General Motors, Chevron Corporation y Firestone, empresas de transporte, de gasolina y de neumáticos, que, en los años cuarenta, crearon el holding National City Lines para comprar y eliminar del tablero de juego la compañía de tranvías Los Angeles Red Car Trolley. Aunque hubo prácticas para monopolizar el suministro de autobuses por las que fueron acusadas y juzgadas, y algunas de estas empresas fueron condenadas, la desaparición de los Red Cars de Los Ángeles parece deberse también a otros factores, como el auge del automóvil privado y la expansión de las autopistas, en un proceso que transformó profundamente el urbanismo estadounidense de posguerra.
Ganadora de un Óscar especial para Richard Williams por el prodigio técnico de su mezcla de actores reales y personajes animados como Bugs Bunny, Mickey Mouse, Pato Lucas, Donald Duck, Porky, Dumbo o Campanilla, además de las estatuillas doradas a mejor montaje, efectos visuales y sonido, en 2016 la película fue considerada «cultural, histórica y estéticamente significativa» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.
Al parecer, a J. J. Abrams llegó a escribir varios guiones para una potencial secuela de «¿Quién engañó a Roger Rabbit?» que nunca se hizo realidad.
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