Adam Sandler, Will Ferrell, Jack Black,… Muchos son los actores de comedia de los EE.UU. cuyo trabajo, apreciado allí por la crítica y el público, deja frío al público europeo. Por mucho que se esfuerzan, sus películas de humor torpón y simple que tanto gustan al público norteamericano no consigue convencer a los espectadores del viejo continente, y las cifras de recaudación son tan pobres que quizás las distribuidoras deberían replantearse su política. Por ejemplo, ¿de verdad alguien piensa que «En campaña todo vale» durará más de una semana en la cartelera?

En plena campaña por la presidencia de los EE.UU., con Mitt Romney y Barack Obama pugnando por sentarse en el sillón de la Sala Oval de la Casa Blanca, llega a las pantallas de nuestro país la comedia «En campaña todo vale» («The campaign» en versión original en inglés) del director Jay Roach, un especialista en películas de humor como «La cena de los idiotas», «Los padres de él», o «Austin Powers 3 en Miembro de Oro», y con un reparto encabezado por Will Ferrell, Zach Galifianakis, Jason Sudeikis, Dylan McDermott, Sarah Baker, Brian Cox, John Lithgow, Katherine LaNasa y Dan Aykroyd, entre otros. En «En campaña todo vale» nos cuentan como el congresista Cam Brady, que lleva mucho tiempo en su puesto, comete un grave error en público antes de unas elecciones, y dos ejecutivos muy ricos planean presentar un candidato rival y conseguir influencia sobre su distrito de Carolina del Norte. Su candidato: el ingenuo Marty Huggins, director de la Oficina de Turismo Local. Al principio, Marty parece ser la elección menos afortunada, pero con la ayuda de sus nuevos benefactores, mediante una agresiva campaña y gracias a las conexiones políticas de su familia, pronto se convierte en un rival que proporciona muchas preocupaciones al carismático Cam. A medida que se acerca el día de las elecciones, ambos están inmersos en una acalorada lucha.
Esta comedia cuenta con dos estrellas mediáticas de la comedia norteamericana como Will Ferrell y Zach Galifianakis, figuras que garantizan recaudaciones millonarias allí (casi treinta millones de dólares en su primer fin de semana de exhibición en los EE.UU.) pero que no consiguen seducir al público de aquí, para interpretar a dos políticos inéptos que se enfrentan por un puesto en el Congreso con todas las artimañas de las que son capaces, con puñaladas por la espalda, y llevando el circo político a sus últimas consecuencias. Porque, cuando pensamos que la ética en la campaña ha llegado a su punto más bajo, aún queda margen para que llegue aún más bajo. (www.thecampaignmovie.com)

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