Uno de los secretos mejor guardados de James Cameron, el director responsable de “Terminator 2”, “Abyss” o “Avatar“, se desveló ayer cuando Twentieth Century Fox confirmó que había vendido los derechos de una de sus franquicias cinematográficas más lucrativas para que Cameron la incluyera en su secuela de las aventuras en el planeta Pandora. ¡Era broma!


image1La película “Avatar”, del director ganador de un Óscar por “Titanic” James Cameron, y el universo imaginario del imaginario planeta Pandora, satélite del gigante gaseoso Polifemo del sistema Alfa Centauri y hogar de los Na’vi, volverán a la gran pantalla en una secuela, prevista en principio para el año 2014. 
Y para su segunda incursión en la gran pantalla Cameron se ha querido asegurar el éxito de su propuesta entre los más pequeños incorporando al elenco de criaturas nativas de Pandora a los azules, pequeños, bondadosos y numerosos Pitufos, los personajes de cómic creados por Pierre Culliford ‘Peyo’ (1928-1992) para el semanario “Le Journal de Spirou” en el año 1958 y que han pasado recientemente por los cines con dos películas de Raja Gosnell que combinaban acción real con imágenes generadas por ordenador, una estrenada y estrellada (“The Smurfs”, aunque “Les Schtroumpfs” es el nombre original en francés de estos azules personajes), y una segunda en camino.
“Avatar 2” contará los esfuerzos de los Na’vi y los humanos para congeniar y coexistir en paz en el hostil planeta Pandora, y para conseguirlo contarán con la inestimable ayuda de Papa Pitufo y los suyos, dispuestos a olvidar por un tiempo a Gargamel y poner todos sus esfuerzos en garantizar una amistad fuerte y duradera entre los nativos Na’vi y los recién llegados de la Tierra. Junto a ellos, el amor entre Jake Sully y Neytiri dará sus frutos y los primeros retoños del cruce entre un humano y un Na’vi verán la luz,… pero algunos detractores del Programa Avatar harán lo posible para acabar con ellos.
Y, por supuesto, todo esto en formato 3D. Y es que “Avatar”, estrenada en el año 2009, fue una de las pocas películas que supo exprimir al máximo las posibilidades que ofrecía al espectador una película en formato 3D.