Repasamos “Prison Break”, una serie ya concluida que se convirtió en un bombazo en su temporada de estreno allá por el 2005 y que se canceló cuatro años después tras 82 episodios.

https://www.via-news.es/images/stories/tv/prisonbreak1a4.jpg4 Temporadas
82 episodios
Género: acción, policiaco, thriller, suspense, espionaje
Creado por Paul Scheuring
País: EEUU
Producción ejecutiva  Marty Adelstein, Neal H. Moritz, Dawn Parouse, Brett Ratner, Paul Scheuring, Matt Olmstead, Kevin Hooks, Michael Pavone
Producción: Garry A. Brown, Karyn Usher
Cadena: FOX
Fechas de emisión: 29 de agosto de 2005 a 22 de mayo de 2009
Actores: Dominic Purcell (Lincoln Burrows), Wentworth Miller (Michael Scofield), Amaury Nolasco (Fernando Sucre), Robert Knepper (Theodore “T-Bag” Bagwell), Sarah Wayne Callies (Dra. Sara Tancredi), Wade Williams (Capitán Brad Bellick), William Fichtner (Agente Alexander Mahone), Paul Adelstein (Agente Paul Kellerman), Marshall Allman (LJ “Lincoln Junior” Burrows), Rockmon Dunbar (C Note), Jodi Lyn O’Keefe (Gretchen Morgan), Leon Russom (El general), Robin Tunney (Veronica Donovan), Stacy Keach (Warden Henry Pope), Michael Rapaport (Don Self), Phillip Edward Van Lear( Louis Patterson), Peter Stormare (John Abruzzi), Barbara Eve Harris (Felicia Lang)
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El otro día terminé de ver “Prison break”, una serie que comenzó a emitir la Sexta con importante éxito en septiembre del 2006 (un año después que en Estados Unidos) y que consta de cuatro temporadas y 79 episodios.

El alma de la serie es Paul Scheuring, que en base a la idea de una amiga, desarrolló el argumento de un tipo que entra en la cárcel para salvar a su hermano. Aunque la Fox no aprobó en un principio su punto de partida, finalmente el guión y la fuerte irrupción en otras cadenas de series como “Lost” hizo que reconsideraran la decisión y se dio vía libre a la misma en 2004.

Los dos protagonistas de la serie son los hermanos Burrows. Lincoln (Dominic Purcell) es encarcelado en la cárcel de Fox River por un crimen que no cometió (el del hermano de la vicepresidenta de los Estados Unidos) y sentenciado a muerte, así que su hermano pequeño Michael (Wentworth Miller) entra en prisión con un alambicado plan para rescatarlo.

La serie está pensada como entretenimiento, como producto de acción y evasión, es en realidad un constante rizar el rizo centrado en un grupo de fugitivos que luchan por regularizar su situación para no tener deudas con una justicia y un gobierno estadounidense en el que nadie es lo que parece y con el que es difícil por no decir imposible quedar impune una vez dentro del huracán de intereses en el que se entremezclan los hermanos Burrows.

La primera temporada me parece de lo mejor que se ha hecho para la televisión y lo tiene todo, un guión milimétrico y plagado de sorpresas y cliffhangers (ya sabéis, esos finales que te dejan a los personajes “colgados en el abismo” y con los que quedas con ganas de más), magníficos personajes, una realización modélica que consigue el ritmo adecuado para el desarrollo de la trama, emoción, intriga, suspense….Wow! es muy difícil no quedar completamente atrapado de inicio a fin. Además es un homenaje a todas las películas de cárceles y engloba a lo largo de sus veintidós episodios muchas situaciones que nos pueden sonar de infinidad de títulos previos, pero también otras nuevas con no menos fuerza. Yo diría que es de las mejores temporadas que he visto en mi vida de cualquier serie en la que podamos pensar.

La segunda temporada se nota más como un añadido del éxito de la primera temporada y lógicamente hay un cambio de escenario y de factura, ya no hay que presentar y hacer evolucionar a los personajes, así que se va a la acción pura y dura. Los productores son ambiciosos y quieren mantener el listón logrado en la primera temporada e incluso superarlo, así que se centran en una fuga en la que aumentan la emoción y la tensión con numerosas persecuciones, casi siempre centradas en la figura del implacable agente del FBI Alexander Mahone (William Fichtner) que es un gran fichaje para la serie. Además se mantiene la atención en varios personajes, como ya se había empezado a hacer en la primera temporada y el guión multiplica los focos de interés argumentales. Pienso que esto en lugar de ser un problema hace que la serie gane en interés y resulte muy entretenida, pero sí que es cierto que los guiones no son tan redondos, quizás también porque las “sorpresas” convierten en algo inverosímiles ciertos giros, pero en cualquier caso no se pierde interés porque cada episodio sigue siendo una montaña rusa .

El final de la segunda temporada hacía prometer mucho para la tercera, sin embargo la acción vuelve a situarse en una cárcel, esta vez la Penitenciaría de Sona (Panamá), con los papeles cambiados (Michael encerrado y Lincoln tratando de liberarle) y poco a poco las situaciones se van volviendo repetitivas y la audiencia se fue cansando. Como entretenimiento la serie mantiene el interés, pero ya no resulta ni tan apasionante ni tan redonda como fueron las dos primeras temporadas, así que podemos decir que le vino muy bien quedar reducida a trece episodios como consecuencia de la huelga de guionistas que sufrió Hollywood en el 2007.

La cuarta temporada recupera parte de la factura de la segunda, pero esta vez la historia se centra más en el meollo de fondo que es la conspiración que afecta a la vida de los hermanos Burrows. Definitivamente la serie se convierte en una sucesión de rizos que rizan el rizo y pierde credibilidad a pasos agigantados. El argumento se va estirando y los 22 episodios resultan excesivos por lo que parece como si los guionistas se vieran forzados a sacarse de la manga cada vez situaciones más alambicadas (esto se nota sobretodo a mitad de temporada cuando el McGuffin inicial de “Scylla” parece llegar a su fin y pareciendo todo acabado hay aún una vuelta de tuerca más que se alarga durante otros diez episodios o más y no es la última porque el final aún depara más sorpresas a la audiencia). Utilizando el símil que usábamos de la montaña rusa esta temporada viene a ser como un descenso en caída libre en el que, cuando la atracción parece que va a llegar a su final aún desciende más, en otra caída inesperada. Sin embargo, aunque garantice acción “non stop” los guiones no son ni de lejos los del comienzo de la serie y eso provoca cansancio, desinterés e incluso el deseo de que concluya la historia (una pena teniendo en cuenta lo que habían sido los primeros episodios).

Pienso que el problema esencial de esta serie es el altísimo listón al que se encuentra la primera temporada a todos los niveles. Es un problema, especialmente para los guionistas, porque ir a más, rizar el rizo, sorprender a una audiencia ya noqueada con los acontecimientos  se convierte en una misión prácticamente imposible y lo hacen a costa de sorpresas y giros argumentales que hacen perder credibilidad a la historia. Una vez acaba de ver uno tiene la sensación de haber asistido a una serie entretenida, eso sin duda, pero en la que se han tantos requiebros en pos de la acción y la intriga que muchos de ellos resultan excesivamente rebuscados y excesivos. Seguramente haber quitado cierta espectacularidad le habría dado a la serie más coherencia interna, pero claro, no hubiera sido trepidante, que es lo que pretendían.

Lo mejor sin duda la factura (se nota el esmero en la producción, en los detalles técnicos, fotografía, banda sonora, montaje, filmación…), el despliegue de personajes (magnífico reparto coral) y el buen uso de distintos recursos argumentales para mantener la tensión e ir desarrollando infinidad de situaciones al límite (quizás demasiadas vista la serie al completo). Los guiones pienso que van de más a menos y el final finiquita bien la serie pero me parece otro rizo con tirabuzón argumental y aunque resulta valiente de cara a la audiencia deja un poco frío cuando no debería ser así sino todo lo contrario (pienso que no han sabido aprovechar bien los dos últimos episodios que deberían haber sido más intensos y emotivos).

También hay que dar un sobresaliente a un extraordinario ir y venir de personajes, todos magníficamente interpretados porque eso sí, el reparto de esta serie es excepcional y sumando apariciones de personajes que influyen en la acción tendremos cerca de un centenar si no más, muchos de ellos, apasionantes, la mayoría con dobleces que hay que ir descubriendo aunque muchas veces se tiende a que los malos sean muy malos lo cual creo que termina siendo tan perjudicial como los giros argumentales excesivos, aunque es bueno para dar tensión. En el apartado de personajes, por su puesto, nuestros favoritos los hermanos Burrows, pero yo diría que estar serie tiene presencias con mucha fuerza como T-Bag, Sucre, Bellick, Kellerman, Mahone, el General o Gretchen y otras que son ya míticas en la televisión o el cine como son, en la primera temporada, Peter Stormare y Stacy “Mike Hammer” Keach.

En suma, una serie de acción pensada para entretener y diseñada para ser una montaña rusa constante en la que los personajes tienen que estar saliendo continuamente de los más alambicados “marrones”. Hubiera sido una obra maestra si hubiera mantenido el listón de sus primeros capítulos pero como eso es imposible, lo que sí ofreció hasta el final fue un pasatiempo como pocos ideal para pasar cuarenta minutos en un suspiro.