Siempre me ha costado disfrutar de una historia que ya me han contado antes. No me interesan ni los reboots cinematográficos, ni las adaptaciones a la gran o a la pequeña pantalla, las versiones dibujadas de un clásico de la literatura, las ediciones revisadas, remasterizadas o extendidas, que me narran la misma historia desde otro ángulo, con otros actores, ambientadas en otro tiempo o en otro lugar. Pero, a veces, me sorprenden y yo mismo me sorprendo al descubrir que mis ideas preconcebidas pueden desmoronarse como un castillo de naipes. Es fantástico que le sorprendan a uno.
image1El día de la Epifanía del Señor se celebra en París la fiesta de los locos, en que se escoge al hombre más feo de la ciudad y se le corona Papa por un día. Cuando la gente de París ve a Quasimodo, el jorobado que trabaja como campanero de Notre-Dame, no tardan en nombrarlo papa… y la chanza es doble cuando el engendro de la catedral se enamora de una bella bailarina gitana, Esmeralda.
Aunque las estructuras nunca han sido fórmulas rígidas, y a lo largo de la Humanidad los esquemas narrativos y los formatos han cambiado notablemente, las discusiones acerca de cual es la historia que más veces se ha contado suele concluir en que el formato “chico conoce chica y se enamora, chico pierde chica y chico recupera chica (o viceversa)”, es la ordenación más común que podemos encontrar en las historias, desde aquellas de transmisión oral de la antigüedad hasta las películas del siglo XXI, pasando por las novelas, las representaciones teatrales ambulantes del medievo o los cómics.
Por otro lado, hay historias que han calado tan hondo, fenómenos globales que tratan temas universales, que otros autores posteriores las han recogido como fuentes literarias y las han reescrito. No, ninguna época parece haber respetado textos de tiempos precedentes, y ninguna obra se concibe como un algo intocable. Del clásico “Romeo y Julieta” de William Shakespeare, por ejemplo, hubo versiones tragicómicas, otras con finales felices, óperas y ballets, alguna donde se omitían en gran medida los diálogos con dobles sentidos, y autores que se atrevieron a ‘mejorar’ los textos originales con la excusa de aprovechar las posibilidades que ofrecían los nuevos teatros, la incorporación de las mujeres en el escenario y los accesorios de la escenografía.
Por otro lado, por poner otro ejemplo, se estima que los relatos escritos por Arthur Conan Doyle sobre el mejor detective del mundo ha generado alrededor de doscientas cincuenta películas con más de setenta actores ofreciendo su rostro a Sherlock Holmes, además de novelas donde aparece tanto como protagonista como secundario, seriales radiofónicos, relatos diversos, cómics, series de dibujos animados con los personajes de las novelas de Conan Doyle son convertidos en animales antropomórficos y series de televisión donde el protagonista es mujer.
Y la novela “Notre-Dame de Paris” de Victor Hugo, escrita en el año 1831, cuenta con numerosas versiones escritas, filmadas o dibujadas que reinterpretan la historia del jorobado Quasimodo y la bella gitana Esmeralda en la ciudad de París del siglo XV, centrando el foco de la narración solamente en uno, o solamente en el otro, o en ambos pero desde el punto de vista del villano de la función, incluso convirtiendo su historia trágica en, por ejemplo, una película infantil para todos los públicos con final feliz y una secuela.
Son tres ejemplos de obras apropiadas y reescritas, adaptadas a nuevos formatos, o personajes reaprovechados para nuevas historias que buscan explorar diferentes perspectivas, y ofrecer un enfoque particular en ciertos personajes, escenas, emociones o posiciones políticas, entre otras cosas.
Nuestra Señora de París” (“Notre-Dame de Paris”, en su edición original en francés) es una novela de Victor Hugo repleta de amores imposibles, personajes marginados y con un final trágico, una de las más conocidas (y versionadas) de la literatura francesa, ambientada en el incomparable marco de la ciudad medieval de París y, en concreto, de la majestuosa catedral de estilo gótico que se alza desde el año 1345 en la pequeña Isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena. La obra de Victor Hugo, como todo el mundo ya sabe, trata la desgraciada vida de Quasimodo, un deforme joven jorobado que se encarga del cuidado las campanas de la catedral, sometido a su padre adoptivo, el malvado archidiácono Claude Frollo. Su vida miserable, sin embargo, atisba un rayo de luz el día que se enamora de una bella bailarina gitana de nombre Esmeralda.
El cine ha fijado sus ojos en esta historia casi desde el principio de su existencia, puesto que hay documentado un cortometraje mudo de Alice Guy del año 1905 sobre la desdichada zíngara Esmeralda, y hay producciones cinematográficas basadas en esta novela tan notables como la versión muda del año 1923 con Lon ‘el hombre de las mil caras’ Chaney como Quasimodo y la del año 1939, un melodrama dirigido por William Dieterle y protagonizado por el inmenso Charles Laughton y Maureen O’Hara, además de la ya mencionada película de animación de Walt Disney Pictures del año 1996, prescindible, que convertía a Quasimodo en una domesticada mascota.
Y “Notre-Dame” de Robin Recht y Jean Bastide es una versión en cómic de la misma historia, en dos entregas (“Le jour des fous” y “Quasimodo” en francés, “La fiesta de los locos” y “Ananké” en castellano), creada por dos de los autores responsables de la exitosa recreación de las aventuras del emperador albino en “Elric: El trono de rubí” y “Elric: Tormentosa” que también ha publicado en castellano Yermo Ediciones, donde el entintado enérgico de Robin Recht y el color cálido y oscuro de Jean Bastide se adaptaron a la perfección a los lápices de Didier Poli, en un sorprendente trabajo en equipo a seis manos.
El “Notre-Dame” de Recht y Bastide es una nueva incursión en la misma historia trágica de Victor Hugo pero, tal y como hemos comentado al principio de esta reseña, nos ofrece motivos y razones más que evidentes para que nos sorprenda, nos seduzca, nos enganche y nos permita escapar del tan temido ‘déjà vu‘, la sensación de haber leído la misma historia mil y una veces. A su manera ya lo habían conseguido Robert Wise y Jerome Robbins con su versión musical de “Romeo y Julieta” de William Shakespeare enfrentando a los estadounidenses de origen irlandés Jets y los inmigrantes puertorriqueños Sharks en las calles de Nueva York en “West Side Story“, y también el director Francis Ford Coppola con su propuesta para la gran pantalla de “Drácula” del año 1992 que prometía fidelidad a la novela homónima original de Bram Stoker, y este cómic enmarcado en el género del BD francobelga, con guión y storyboard de Recht y dibujo y color de Bastide, consigue algo parecido.
La versión de Recht y Bastide recorre al esquema tradicional del narrador en primera persona que cuenta una historia del pasado a modo de retrospectiva, una técnica narrativa que se conoce como racconto o narración preactiva, de manera que la historia de Quasimodo, Esmeralda, Frollo o Phoebus nos llega a través de los labios de un personaje secundario, el autor de obras de teatro Pierre, atestiguante anónimo de los hechos trágicos que acontecieron entre las paredes de la monumental catedral y frente a sus puertas, convirtiendo a Notre-Dame, sobresaliendo imponente entre los tejados de la ciudad de Paris, en testigo mudo del drama. Hechos trágicos, tal y como los contó Victor Hugo, salpicados con la sangre de los inocentes, la bilis de los malvados, la indiferencia cómplice de la multitud, la crueldad del ser humano y la fragilidad del inocente. No había final feliz en el “Notre-Dame de Paris” de Victor Hugo y ni siquiera se asoma la posibilidad de un rayo de luz en el horizonte del “Notre-Dame” de Recht y Bastide.
El cómic de Recht y Bastide recoge la historia de amores imposibles y personajes marginados de Victor Hugo, la tragedia de la zíngara más bella de París y la de los tres hombres que la amaron con locura pero, además, añaden un nuevo elemento que llega a mejorar la obra original, aunque más de uno pueda calificar mis palabras de herejía. Este elemento es el origen de la bella gitana Esmeralda, ‘La reina de los mendigos’, una niña robada sin ninguna noción de sus raíces y su identidad salvo un patuco de color rojo que lleva colgando al cuello, y del jorobado, monstruoso, tuerto y contrahecho Quasimodo, cuyos destinos funestos estan entretejidos y vinculados desde su nacimiento. El mito de la bella y la bestia, como variación romántica del ‘chico conoce chica’.
Mención aparte para el apartado gráfico de Jean Bastide, brillante, tal y como nos tiene acostumbrados este dibujante que demostró su habilidad en “La Guerra de Sambre” con Yslaire y las dos entregas de “Elric” o las recientes “Alice Matheson“, “Griffe Blanche” y “Sherlock Holmes Society“, que solamente se han publicado en Francia. Un trabajo sobresaliente, dinámico en su composición y enérgico en el ritmo, que confirma a este joven artista como una de las más firmes promesas del cómic francés tanto en los lápices como en las acuarelas.
No, no hay visita a la ciudad de París sin las correspondientes fotografías de Notre-Dame, típicas y tópicas pero indispensables, y cualquier turista que haya realizado la visita de la catedral, que hayan ascendido los 387 empinados escalones a pie, haya echado un vistazo a la campana Emmanuel de trece toneladas, la cual se dice que está hecha con el oro de las joyas que las mujeres donaban para su fabricación, que haya paseado por sus terrazas y junto a sus múltiples gárgolas de piedra con sus ocho siglos de historia no habrá podido evitar pensar en el campanero Quasimodo saltando entre sus balcones labrados, columpiando su deforme cuerpo entre las cuerdas de las campanas de la torre, triste y desgraciado Papa de la fiesta de los locos, del día de la Epifanía del Señor de 1482. Su figura, un personaje de fantasía nacido de la desborante imaginación de Victor Hugo, ya forma parte de nuestras referencias colectivas, de la cultura universal.
Y la catedral no era sólo su compañera, era el universo; mejor dicho, era la Naturaleza en sí misma. Él nunca soñó que había otros setos que las vidrieras en continua floración; otra sombra que la del follaje de piedra siempre en ciernes, lleno de pájaros en los matorrales de los capiteles sajones; otras montañas que las colosales torres de la iglesia; u otros océanos que París rugiendo bajo sus pies.
Notre-Dame.
Autores: Robin Recht y Jean Bastide
Editorial: Yermo Ediciones
Fecha de publicación: Agosto de 2015
ISBN: 978-84-16428-21-2
Formato: 22,3×31,2cm. Cartoné. Color
Páginas: 112
Precio: 27,00 euros