Hace bien poco el gobierno firmó un convenio para el aumento de los sueldos de los trabajadores. Llega un nuevo año, y lo que suben son la luz, el agua, los carburantes, etc. Todo esto nos convierte en más pobres, pues una cosa no compensa a la otra (y aún no hemos visto la subida por ningún lado). Francisco Ibáñez, con su ojo clínico, ya trató el tema de los sueldos paupérrimos en la aventura de Mortadelo y Filemón “Sueldecitos más bien bajitos” que hace un tiempo apareció en Magos del humor y en Super Humor 62 (https://via-news.es/super-humor-mortadelo-filemon-62-francisco-ibanez-ediciones-b/)

“Mortadelo y Filemón. Sueldecitos más bien bajitos” (Francisco Ibáñez, Ediciones B)Magos del Humor Nº 178: Sueldecitos más bien bajitos   
Guión: Francisco Ibáñez
Dibujo: Francisco Ibáñez
Tinta: Francisco Ibáñez
Color: Francisco Ibáñez
Formato: Libro cartoné, 48 págs. a color.
12,9€

La crisis ha llegado a la T.I.A., como a todas partes, y la organización se ve obligada a reducir los sueldos del personal. Esto afectará especialmente a los agentes más torpes del planeta, Mortadelo y Filemón, quienes ya tenían un sueldo tan ajustado que pasará a ser ridículo. Debido a esto, nuestros agentes favoritos se verán obligados a buscarse las más increíbles ocupaciones para llegar a fin de mes.

Como es habitual en esta edición de tapa dura, portada, guardas y portadilla contienen ilustraciones de Ibáñez entintadas por él mismo. Si bien puede decirse que las imágenes no tienen la fuerza de antaño, sí que mantienen su personalidad inquebrantable. En la portada, Filemón parece avejentado, con esa posición encorvada que demuestra que por él sí pasan los años. De trazo más suelto es la ilustración de las guardas, con los agentes practicando tenis. Otra genialidad del octogenario maestro.

La numeración de este Magos del humor corresponde al 178, por lo que se van rellenando huecos en la colección, pero siguen quedando vacantes el 168, 170, 176 y 184, un bonito lío que ha heredado Penguin Random House, de su compra de Ediciones B.

Esta aventura creada por Francisco Ibáñez al guion y dibujos y Juan Manuel Muñoz a los acabados y la tinta, parte de una propuesta bien simple: la necesidad de buscar otros empleos para poder llegar a fin de mes. El Súper, que también se ve implicado en tan menesterosa situación, ofrece a Mortadelo y Filemón alternativas laborales. Los agentes reventarán cualquier situación que se les presente con su habitual torpeza. Un argumento que ya se explotó en “por Isis, llegó la Crisis”.

“Mortadelo y Filemón. Sueldecitos más bien bajitos” (Francisco Ibáñez, Ediciones B)

A situaciones ya vistas como la incursión en un pueblo bestiajo, en una obra y en un hospital, se añaden otras que incluyen algún detalle novedoso, como es llevar a cuestas un ataúd o tener que limpiar unos retretes, un humor que se vuelve repetitivo de un tiempo a esta parte en las desventuras de los agentes de la T.I.A. Echar mano de la escatología se ha vuelto costumbre, y que quieren que les diga, hacen un flaco favor para el reconocimiento de estos cómics. Hay varias páginas en que los personajes deben limpiar unos baños públicos, con todo lo que conlleva. La aparición de personajes populares se limita a las últimas viñetas. Otro detalle economizado es el de la página de introducción, con anécdotas de otras épocas, que en esta ocasión se ventila en apenas página y media, dando paso a Mortadelo y Filemón en su pensión habitual.

“Sueldecitos” tiene momentos divertidos, lo normal con tanto gag encadenado. Los que me han divertido más han sido los empleos que les tocan a la Ofelia, al Bacterio o al Súper, que le toca pluriempleo en el restaurante pavipollo como cocinero. Curiosamente, en otro gag ha cambiado al restaurante casa Cecilio, como ayudante de cocinero esta vez.

La crítica a la precariedad laboral se mezcla y queda casi diluida ante la proliferación de gags de persecución y golpes, tónica constante en este álbum, haciendo que sea uno más  de tantas aventuras.

Los dibujos, como siempre, impecables, con la característica tinta de Muñoz que nos acompaña desde hace varios años. En los textos hay unas pocas erratas que habrían necesitado de una revisión más profunda.

En definitiva, un álbum poco memorable pero divertido para todos los públicos.