Como posiblemente ya sabeis, el gobierno español ha decidido incrementar al 21 por ciento el porcentaje del Impuesto del Valor Añadido (IVA) de los productos culturales, con la correspondiente amenaza directa a las bases de la sociedad, a la formación de las personas y al sector cultural, cuya aportación al producto interior bruto nacional alcanza el 3,2 por ciento y que da empleo a cerca de 500.000 trabajadores. El incremento se aplicará a partir del mes de Septiembre, pero ya hay quienes buscan opciones para esquivarlo.

Aunque desde aquí intentemos no posicionarnos ideologicamente, es evidente que cuando el Gobierno español, de derechas (muy de derechas), castiga a la cultura en lugar de protegerla, subiendo el Impuesto del Valor Añadido (IVA) de los productos culturales hasta un insoportable 21 por ciento, restringiendo así el acceso al consumo de productos culturales, esto supone una severa repercusión en el crecimiento intelectual de los individuos, y un empobrecimiento de la sociedad. Es un hecho. En realidad, llevando la argumentación un poco más allá, ¿quién sabe si esa es la verdadera intención de unos gobernantes mediocres sometidos al poder del dinero, que pretenden convertir a los ciudadanos en simples ovejas obedientes para hacer y deshacer a su antojo? Algunos no han dudado en definir la crisis como «la estafa financiera mejor orquestada de la historia de la humanidad». ¿Y si nosotros, el pueblo, con nuestro silencio y nuestra incapacidad para reaccionar, estamos siendo cómplices de esto?

Pero, como decíamos al principio, algunos han empezado a buscar soluciones imaginativas para sortear el impacto directo de la exagerada subida del IVA en su línea de flotación.
¿Alguna idea? El debate está abierto, y sectores tan diversos como la música, el cine, el teatro, las editoriales o las galerías de arte se han ido reuniendo para evitar el incremento o, ante su aplicación, estudiar un nuevo modelo para financiar la cultura, o descubrir medidas alternativas, atenuantes, o cualquier idea que permita salvar un sector destinado a la muerte.
Por ejemplo, el sector del cine, que ha calculado que en Barcelona y en Madrid, donde el precio de una entrada de cine durante el fin de semana ronda los ocho euros, se pagará ahora a nueve euros. ¿Alguien pretendía poner coto a la piratería? Pues que se preparen, que lo que se avecina multiplicará por diez el fenómeno.
Lógicamente a películas como «El caballero oscuro: la leyenda renace», «Amanecer», «Prometheus», «The amazing Spiderman» o «Tengo ganas de tí» no tienen mucho de lo que preocuparse a causa de las cifras de espectadores con las que se suelen mover, pero las producciones más humildes, las cintas independientes, las modestas, o los documentales, ya pueden empezar a temblar. Y a buscar fórmulas imaginativas para sobrevivir.
Como ejemplo, y curiosidad, a partir del 20 de Agosto será posible adquirir anticipadamente las entradas para «Amanecer», la última entrega de la saga «Crepúsculo», en las páginas web de algunas de las principales cadenas de exhibición nacionales, tres meses antes de su estreno en cines. La medida permitirá que las localidades adquiridas antes del 1 de Septiembre conserven su precio actual y no se les aplique la subida del IVA.

Y, para concluir, si experiencias similares sirven como ejemplo y los precedentes europeos pueden orientar sobre las consecuencias de la decisión del gobierno del Partido Popular, es un hecho que allí donde han subido el IVA de la cultura, lo han tenido que volver a reducir porque la recaudación total disminuía. Por ejemplo, en Holanda, cuando el IVA cultural pasó del 6 por ciento al 20 por ciento el público cayó un 30 por ciento en un año y el Gobierno acabó rectificando… pero me temo que los de aquí son demasiado estúpidos para darse por aludidos.