Si creías que ya había pasado lo bueno tras los episodios de Kurt Busiek y Gary Frank, Estabas muy equivocado. Eso o es que no has leído aún «Las Crónicas de Conan #4: La batalla del Paso de Shamla«, el grueso de la recopilación de «Conan the Cimmerian«, donde encontraremos varias adaptaciones de relatos de Conan como «Black Colossus» tan brutal y alucinante como cabía esperar.
Conan deja atrás el pasado para emprender una nueva vida: ¡como mercenario! Esta recopilación presenta las adaptaciones de los relatos clásicos de Robert E. Howard, además de nuevas historias originales. ¡La nueva versión de «Black Colossus», en seis monumentales episodios, y de «Iron Shadows in the Moon», en otras cuatro partes! Conan, líder del ejército de la princesa Yasmela! ¡La inmortal y vampírica Akivasha! Una época en la vida de Conan como ninguna otra.
Cuando uno piensa en Conan, no imagina a un héroe estático o predecible. El bárbaro creado por Robert E. Howard siempre está en movimiento, ya sea empuñando la espada en batallas épicas, robando joyas en oscuros templos o sobreviviendo en parajes malditos. Y «Las Crónicas de Conan #4: La batalla del Paso de Shamla«, publicado por Panini Comics en la línea Biblioteca Conan, es una de esas joyas modernas que captura con fidelidad, fuerza y pasión la esencia cambiante y brutal del cimmerio. Si has leído el resto de tomos que recopilan las diferentes series publicadas por Dark Horse Comics en la primera década del 2000, este cuarto volumen es una de esas entregas que no solo continúa la aventura: la eleva. Si no lo conoces, prepárate para una experiencia que huele a sangre, sudor y mitología antigua, narrada con oficio y dibujada con músculo. Veamos qué nos deparan las aventuras de nuestro bárbaro convertido en mercenario.
El tomo recopila los números #8 al #25 de la serie «Conan the Cimmerian« de Dark Horse (los siete primeros los vimos en el tercer libro), en una edición en tapa dura, con más de 460 páginas, portadas originales, secciones extras y la ya clásica traducción de Joan Josep Mussarra. Pero más allá de los datos técnicos, lo que destaca de esta recopilación es la contundencia narrativa de Timothy Truman y el impresionante despliegue visual de Tomás Giorello, con colaboraciones puntuales del propio Truman, Joe Kubert y Paul Lee. Juntos continúan ese delicado acto de equilibrio que la serie lleva practicando desde su arranque: reinterpretar los textos originales de Howard con respeto, pero sin caer en la rigidez del calco, dotando a las historias de una nueva dimensión emocional y visual. Violencia y sexo que Marvel solo se atrevió a mostrar en el magazine en blanco y negro en contadas ocasiones.
El primer arco argumental del tomo es sin duda el plato fuerte: la adaptación de «El Coloso Negro» («Black Colossus«), de Robert E. Howard. Aquí Truman convierte una historia pulp bastante directa en una epopeya de sabor clásico, que además sirve para seguir explorando las complejidades del carácter de Conan. La princesa Yasmela, amenazada por las visiones del hechicero milenario Thugra Khotan (aquí bajo el nombre de Natohk), confía el destino de su reino al primer hombre que encuentre. Y ese no es otro que nuestro cimmerio, mercenario en el ejército comandado por Amalric, que trabaja para el mejor postor. En ese momento está ebrio en una taberna, celebrando la carnicería del día anterior. Esta historia, que ya era intensa en el relato original, gana aquí en profundidad gracias al enfoque en el crecimiento personal de Conan, su capacidad de liderazgo y su incomodidad ante la civilización. Además, el personaje de Yasmela tiene mucho peso en la narración, con su carácter decidido y muy femenino.
La batalla del Paso de Shamla, que da título al volumen, es el clímax perfecto de este primer arco que culmina en el episodio «El negro altar«. Tomás Giorello saca músculo artístico, literalmente: los cuerpos se tensan, las lanzas crujen, y cada viñeta tiene un sentido del movimiento y la tensión que atrapa. La coreografía bélica de la batalla es espectacular, pero también lo son los momentos más íntimos, como las dudas de Conan o sus roces con la nobleza de Khoraja. La magia oscura de Natohk y el drama de la guerra se entrelazan en un relato sólido que demuestra por qué esta reinterpretación moderna ha sido tan aplaudida. Tanto guionista y dibujante, al disponer de más espacio, rellenan los huecos de la trama de Howard y nos ofrecen un resultado redondo, que merece nuestro más sincero aplauso.
Para dar un respiro al dibujante, «Conan the Cimmerian» nos ofrece dos números autoconclusivos repletos de gran interés. El genio Joe Kubert ilustra algunas páginas de «Hogar para la caza«. Timothy Truman también participa en este número ilustrando el relato ambientado en el pasado de Conan que implica a una partida de cimmerios. Si este episodio es disfrutón, el siguiente, con un magnífico arte de Paul Lee, es la reoca. En «La tristeza de Akivasha» vemos a desvalijadores de tumbas y una vampira egipcia que se topa de refilón con nuestro melenudo amigo.
En la otra gran historia del volumen, «Sombras de hierro en la Luna«, volvemos al Conan fugitivo, perseguido por los soldados de Shah Amurath y acompañado por Olivia, una princesa que ha caído en desgracia. Juntos escapan a una isla del Mar de Vilayet que, como buen relato de Howard, no está tan desierta como parece. Aquí Timothy Truman se mueve hacia terrenos más oscuros, con una narrativa que roza el horror cósmico, muy al estilo lovecraftiano. La isla está poblada por presencias ancestrales, espectros de otro tiempo y una criatura monstruosa que parece surgida de un cruce entre King Kong y un dios olvidado. De nuevo, Olivia gana matices respecto al original literario, y el dibujo de Tomás Giorello se deja llevar por lo macabro y lo exótico con un resultado espectacular.
Este equilibrio entre acción bárbara, horror primigenio y personajes bien construidos es una de las señas de identidad de este volumen. Y a pesar de que algunos relatos pueden parecer inicialmente independientes, hay un hilo temático que los une: el de la transformación de Conan. Aquí no es solo el ladrón o el guerrero, sino un hombre que empieza a enfrentarse no solo a monstruos, sino también a su propia humanidad. Truman y su hijo Benjamin no solo adaptan, sino que interpretan a Conan, lo hacen madurar sin traicionar su esencia. El contraste entre su brutalidad y el código de honor que sigue respetando incluso en medio de un mundo podrido es lo que lo convierte en un personaje tan atractivo.
Por supuesto, el arte de Tomás Giorello vuelve a ser uno de los grandes motivos para hacerse con este tomo. Su dominio de las texturas, la iluminación, el movimiento corporal y la expresividad de los rostros hacen que el mundo de Conan cobre vida con una intensidad casi cinematográfica. Si uno se acerca a este tomo sin haber leído nada de Conan, probablemente saldrá convencido de que este es el estándar visual del personaje en la actualidad.
La edición de Panini Cómics, como de costumbre, está a la altura: papel de calidad, materiales extra interesantes (incluyendo ilustraciones, textos adicionales y portadas), y un formato que convierte a este volumen en una pieza de colección ideal tanto para fans veteranos como para nuevos bárbaros en formación. Se nos hace la boca agua pensando en futuros tomos de «Las Crónicas de Conan«.
En resumen, «Las Crónicas de Conan #4: La batalla del Paso de Shamla» es un tomo imprescindible dentro de esta línea de reediciones modernas. Captura el espíritu aventurero, violento y mítico del personaje, mientras profundiza en su psicología y amplía su mundo. Una lectura vibrante, madura y épica que demuestra que el cimmerio aún tiene muchas batallas que librar… y muchas cabezas que cortar.
Las Crónicas de Conan #4: La batalla del Paso de Shamla
Autores: Benjamin Truman, Tomás Giorello, Timothy Truman, Paul Lee, Joe Kubert
Edición original: Conan the Cimmerian 8-25
Fecha de publicación: Marzo de 2025
ISBN: 9788410518247
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 464
Precio: 49,95 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal