Hay un refrán muy popular que dice aquello de «segundas partes nunca fueron buenas«. Hay, por supuesto, excepciones. «El Imperio Contraataca» o «El Padrino 2» son las más mencionadas. Y también es cierto que se puede matizar el dicho afirmando que, en ocasiones, la primera entrega es tan excepcional que la segunda no es que no sea buena, sino que la sombra de su predecesora oculta sus bondades.
 
image1Poco después de la conquista de Egipto, a las orillas del Nilo, un centurión romano descubre una embarcación a la deriva. A bordo, las promesas de una civilización rica y poderosa, desconocida por Roma.
Bajo las órdenes de Marcus Livius, una fabulosa expedición compuesta por diez legionarios se adentra en el corazón del África negra en busca de un imperio misterioso…
 
El peplum «La Expedición: El león de Núbia» de Richard Marazano y Marcelo Frusin, cuya primera entrega reeditó Diábolo Ediciones en febrero del año 2014 tras su publicación original del año 2012, nos dejó un fantástico sabor de boca. «Una delicatessen que se puede degustar y disfrutar tantas veces como sea necesario mientras uno espera las próximas entregas de esta serie», dijimos sobre ella. El talento del dibujante argentino Marcelo Frusin, deslumbrante y apabullante, y la historia del guionista francés Richard Marazano, sencilla aunque muy cinematográfica, nos hizo desear con anhelo el siguiente capítulo de la expedición del variopinto grupo de legionarios romanos encabezado por el centurión Marcus Livius que se adentraron en el corazón del continente negro y lamentar, a su vez, la obligada espera.
 
Pero, ¡ay!, el listón quedó demasiado alto y «La expedición 2. La rebelión de Niangara» («L’expédition 2. La révolte de Niangara» en su edición original en francés de Editions Dargaud) no cumple con las expectativas que nos ofrecía el cierre de la brillante primera entrega. El desierto de Egipto ha quedado atrás, y los legionarios han llegado hasta el corazón de la selva africana donde les espera un mundo desconocido y hostil donde el grupo de legionarios romanos aprenderán que el infierno puede existir dentro de los más bellos parajes. En el país de Niangara, al sur de Núbia y más allá de los saltos de agua, unos vivirán, otros morirán y otros se transformarán. Y el lector, lástima, no encontrará aquí lo que busca.
 
Pese al descenso inevitable de la calidad del producto, el talento del dibujante argentino Marcelo Frusin («Hellblazer», «Wolverine», «Loveless»,…), quien fuera colaborador de Eduardo Risso en sus inicios, permanece inalterado y sigue siendo excelso. Su impresionante dibujo y un deslumbrante tratamiento del color (color digital aplicado sobre la tinta), sostiene todo el álbum. Su paleta de colores ha dejado atrás el ocre y el blanco del brillo intenso del desierto, y se ha llenado del verde de los mil reflejos de la selva, del gris de los humedales y de abundante negro, puesto que en la historia de Marazano abundan las escenas nocturnas, en los interiores lúgubres de las minas iluminadas por titilantes antorchas, o bajo las intensas lluvias que reducen la visión a unos pocos metros. Como ya señalamos en la reseña de «La Expedición: El león de Núbia», Frusin demuestra un control de la luz apabullante aunque en «La rebelión de Niangara» no se puede lucirlo (ni lucirse) tanto.
La historia de «La Expedición» está escrita por el guionista francés Richard Marazano («Cuervos»), de forma correcta y con innegables aires cinematográficos. Pero si la primera entrega de «La Expedición» respiraba celuloide por los cuatro costados, tanto por el ritmo narrativo y los planos de la viñetas, esta segunda entrega pone el freno de mano, nos cuenta en cincuenta páginas lo que nos podría haber contado en cinco, y redirige su interés hacia el diálogo y el desarrollo psicológico de los personajes, hombres rudos abrumados por el encierro, desesperados, luchando por su supervivencia, buscando recuperar su libertad perdida, enajenados, e incluso encontrando inesperados caminos de iluminación (y oscuridad) junto a los nativos. No, ni el dibujo de Frusin consigue corregir el andar errático de la historia, casi prescindible, que arrastrará a los expedicionarios de Roma a un cautiverio humillante pese a las repetidas advertencias de su guía nativo Dubaku. Los arrogantes conquistadores, los valerosos legionarios romanos que no retroceden ante ningún enemigo, lastrados por la pérdida de varios de sus compañeros, un grupo de hombres de distintos orígenes y con diferentes habilidades, incluyendo soldados, mercenarios, maleantes y presos comunes dirigidos por el veterano centurión Marcus Livius vivirán, durante casi todo el álbum, como esclavos en una mina de oro y se verán envueltos en una guerra civil en el corazón del continente negro, obligados a tomar partido.
 
Si «La expedición 2. La rebelión de Niangara» hubiese mantenido el nivel del primer álbum, o se hubiese acercado a él, estaríamos hablando ahora uno de los lanzamientos más importantes del año 2014 en el mercado del cómic y una de las series más destacadas del género. El peplum, como un sendero que discurre a través de una época de luz pero también oscura, donde era mayor lo que se desconocía que lo que se sabía, en la que dar un paso en tierras lejanas significaba descubrir nuevas culturas y civilizaciones misteriosas, ofrece muchas posibilidades que Marzano supo explorar y explotar en la primera entrega, pero que lo han devorado en esta segunda. Sí, «El león de Núbia» sigue siendo una obra fantástica, uno de los mejores cómics del género ‘peplum’ que se ha publicado junto con «Murena» de Jean Dufaux y Philippe Delaby, «Vae Victis!» de Simon Rocca y Jean-Yves Mitton, «Alix Senator» de Valérie Mangin y Thierry Démarez, «Por el Imperio» de Merwan Chabane y Bastien Vivès, y «Las águilas de Roma» de Enrico Marini, pero la serie ha bajado un escalón. Quizás futuras entregas enderecen el barco que zozobra.
 
La Expedición 2. La rebelión de Niangara.
Autores: Richard Marazano y Marcelo Frusin
ISBN: 978-84-16217-03-8
Formato: 24x32cm. Cartoné. Color.
Páginas: 54
Precio: 15,95 euros