Déficit, Standard & Poor’s, fondos de inversión, contracción financiera, inflación, rescates bancarios, BCE, desaceleración de la economía, organismos financieros reguladores, Lehman Brothers,… No hay explicación más sencilla para la crisis que una historia corta de “Calvin y Hobbes“.

Bill Watterson dejó de dibujar al pequeño Calvin y su inseparable tigre Hobbes hace ya quince años. Esa maravillosa tira cómica, que se publicó diariamente desde el 18 de Noviembre de 1985 hasta el 31 de Diciembre de 1995, aún hoy es una referencia ineludible y muy apreciada.
Muchos aún esperan (esperamos…) el regreso de las tiras de “Calvin y Hobbes”, de ese travieso pequeño de seis años de imaginación desbordada que hacía encuestas de popularidad a su padre, llevaba a la desesperación a su maestra Señorita Carcoma, se enfrentaba con tozudez a sus antagonistas (la canguro Rosalyn y el bruto Moe) y provocaba el vómito a su compañera de clase Susie Derkins con sus asquerosos bocadillos de sesos y mocos, y su gato de peluche Hobbes.
Debido a las profundas convicciones anti-comerciales de Watterson tenemos que limitarnos a disfrutar de lo que dejó hecho antes de cerrar la puerta, esa maravillosa tira cómica que publicó diariamente desde el 18 de Noviembre de 1985 hasta el 31 de Diciembre de 1995, y ver como su “Calvin & Hobbes” es un referente de la cultura popular.
Su trabajo sigue siendo tan apreciado hoy como entonces, y acontecimientos como esta complicada crisis económica que nadie sabe explicarnos está perfectamente ilustrada en una de sus páginas.

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