Parecía una evidencia que, tarde o temprano, los guerreros bárbaros Conan y Groo, el original y su parodia, iban a cruzar sus caminos. Y sus aceros. La creación de Robert E. Howard y la de Sergio Aragonés estaban destinados desde el primer día a enfrentarse. Las risas, por supuesto, están garantizadas.

groovsconanDos hombres… tres espadas… ¡un solo cerebro! Vale, puede que cerebro y medio, pero siendo generosos. Conan es el guerrero intrépido que todos admiran. Groo es el guerrero inútil que nadie admira.

Se han cumplido más de ochenta años desde que en 1932 un joven escritor de la pequeña ciudad de Peaster, en Texas, aficionado a la historia y a los relatos del Far West creó la fantasía heroica como género literario. Su nombre era Robert E. Howard y su más celebrada y duradera creación, el más destacado de sus héroes, fue Conan, representante esencial de la espada y brujeria. Sus sangrientas hazañas, diabólicos enemigos y deslumbrantes heroínas han marcado y definido al género desde su creación y ha sido objeto de inspiración de numerosos escritores y artistas, que no han dudado en calificar a Howard como padre del género.

Cincuenta años más tarde, en 1982, el dibujante Sergio Aragonés (y su inseparable bigote), en colaboración con Stan Sakai, Mark Evanier y Tom Luth, creo la parodia más divertida e irrespetuosa del saqueador norteño de Howard. Estamos hablando, por supuesto, de Groo the Wanderer, bautizado en castellano como Groonan el vagabundo, un bárbaro descerebrado cuya estupidez superlativa sólo es igualada por su impresionante dominio de la espada y su habilidad para ser el detonante de todo tipo de desgracias y desastres. Sus divertidas aventuras junto al Sabio y su perro Rufferto, Taranto y su banda, el Bardo, Arcadio o Groella son clásicos del cómic y su humor, tan desternillante como simple, lo hace recomendable a todos los públicos.

La cronología de Conan y Groo vuelve a detenerse en 2014, puesto que en julio de ese año la editorial norteamericana Dark Horse Comics publica el primer número de «Groo vs Conan» de Sergio Aragonés, Thomas Yeates y Mark Evanier, el primer encuentro entre el héroe más épico y el héroe más estúpido de la historia del cómic. Por un lado un gigante aterrador de doscientos quilos de puro músculo, cubierto de cicatrices, cuyo único placer en la vida consiste en, en nombre de Crom, ‘aplastar enemigos, verles destrozados y oir el lamento de sus mujeres‘ y por el otro un guerrero invencible, tan bobo como entrañable, armado con dos katanas cuyo mayor placer en la vida es poder disfrutar de una fondue de queso tras una ardua batalla en la que sus espadas han dado cuenta de un sinfín de enemigos. O de aliados. O de amigos. Quién se pone delante de Groo sella su propio destino funesto.

Y el camino finaliza en septiembre del año pasado, cuando el sello editorial Planeta Cómic publica una edición en castellano recopilatoria de los cuatro números del «Groo vs Conan» de Dark Horse en un único volumen, en tapa dura, con varios extras añadidos (una galería con las cuatro portadas originales, seis historias de una página protagonizadas por el perro Rufferto, un prólogo y un epílogo de Mark Evanier), por menos de 15 euros, que le dan un aspecto de edición de lujo que, en mi opinión, no necesitaba. Con un formato más sencillo, en rústica, y con un precio todavía más ajustado, el cómic hubiese tenido más que suficiente.

«Groo vs Conan» es un encuentro tan esperado por los aficionados como antinatural, forzado e irrepetible. Con una vez basta. Estamos hablando de dos personajes complementarios, porque uno es la fuente de inspiración, el modelo, y el otro es el homenaje, la copia, la caricatura. Parecidos, pero opuestos.
Uno ha pasado por varios géneros con notable éxito. Por la literatura, donde nació y donde es uno de los referentes del pulp de los años treinta, por el cómic y por la gran pantalla, con las versiones de Milius y Schwarzenegger de los años ochenta («Conan el Bárbaro» y «Conan el Destructor») y una más reciente dirigida por Marcus Nispel y protagonizada por Jason Momoa («Conan el Bárbaro»), y el otro que no se ha despegado jamás de los cómics.
Estamos hablando también de estilos de dibujo que para nada son conjugables, que no pegan ni con cola. Por un lado las páginas dibujadas con notable fuerza expresiva por maestros como Barry Windsor-Smith, Gil Kane o John Buscema, a partir de historias escritas por Roy Thomas, Stan Lee o Michael Fleisher, que hicieron de Conan un clásico del noveno arte y por el otro el estilo tan particular como desenfadado e inconfundible de Sergio Aragonés. En «Groo vs Conan» se encuentran, cruzan sus caminos y sus espadas, las viñetas se dibujan a cuatro manos y se entintan con estilos diferentes, pero se hace evidente que es un juego sin visos de continuidad. Un divertimento acordado por sus autores durante la sobremesa de una fiesta de Navidad con un buen numero de jarras de cerveza vacías sobre la mesa, tan poco serio como los crossovers de DC y Marvel, del Doctor Who con Star Trek, de Goku con Arale. Un capricho.

A lo largo de las más de cien páginas de «Groo vs Conan» de Thomas Yeates, Mark Evanier y Sergio Aragonés los lectores podremos ver como Conan derrota a Groo, como Groo derrota a Conan, como se enfrentan pero también como luchan espalda contra espalda y se alían para derrotar a una horda de enemigos que les superan en número. Y también veremos como Sergio Aragonés termina en el hospital, con el trasero al aire, tras participar en una manifestación contra un empresario sin escrúpulos quiere derribar una pequeña tienda de cómics. Son tres autores, dos dibujantes con estilos propios (el de Aragones, ya conocido y adorado, y el de Yeates, mediocre e indigno de comparación con Barry Windsor-Smith o John Buscema) y un guionista (Evanier, habitual escritor de las historias de Groo) para dar forma a una obra entretenida, que aprovecha una alocada idea para que un bárbaro de Cimmeria y un guerrero errante se encuentren, pero con unos dibujos que no combinan ni un ápice, pese a los evidentes esfuerzos de Aragonés.

En conclusión, que este «Groo vs Conan» vale la pena como curiosidad y sus autores se merecen un aplauso por arriesgarse a dar forma a un ejercicio artístico poco habitual en el mundo del cómic, mezclando estilos antagónicos,… pero mejor que cada uno siga en su casa.

Groo vs Conan.
Autores: Sergio Aragonés, Mark Evanier y Thomas Yeates
Título original: «Groo vs Conan» nums. 1 a 4
ISBN: 978-84-16401-05-5
Formato: 16,8×25,7cm. Cartoné
Fecha de publicación: Septiembre de 2015
Páginas: 112
Precio: 14,95 euros