Dani ha heredado de su familia el amor por la música, una habitación llena de discos y el miedo al fracaso. Prefiere trabajar de camarero antes que malvivir de su sueño, como sus padres. Este año, como cada verano, Benidorm se llena de artistas que vienen a cantar en sus bares, hoteles y salas de fiesta. Allí Dani conoce a Sandra, quien cambiará su forma de entender la vida.