Cuarenta. Esa maldita edad que muchos sienten como el fin de muchas cosas y el principio de la cruva descendente. Pero el mundo no se acaba aunque se cumplan cuarenta años. Este es el pensamiento de la Esther de Purita Campos, que espera, entre ilusionada y temerosa, el día de su cumpleaños. Ya no es la joven tímida de hace un tiempo; sin embargo, conserva sus inconfundibles pecas. 

En esta novela (¡que no cómic!) de Purita Campos y Carlos Portela, la primera novela de la protagonista de los cómics de los años setenta y ochenta, Esther tiene una hija adolescente y disfruta de su trabajo como enfermera a las órdenes de Doreen, la que fue su rival en la adolescencia. Y está medio divorciada, la situación ideal para volverse a encontrar con Juanito, su eterno amor, o coquetear con el novio italiano de su amiga Rita.

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