A raíz de la reciente publicación de «Walter el Lobo» por parte de la editorial Dib·buks, hemos aprovechado la ocasión para asaltar sin pudor a su autor, José Luis Munuera, y bombardearlo a preguntas acerca de su trabajo, sus influencias, sus inicios, este «Walter el Lobo» o su participación en el emblemático «Spirou«, entre otras muchas cuestiones. Sus respuestas, extensas y precisas, merecen más de una lectura.

image1José Luis Munuera (Lorca, 1972), acumula ya más de veinte álbumes de historieta publicados en Francia, incluyendo sus primeros trabajos con Joann Sfar (tres tomos de «Les Potamoks», cuatro de «Merlin»,…) y Jean-David Morvan (quince álbumes de «Nävis», «Merlin» a partir del quinto tomo, «Sir Pyle S. Culape», cuatro magníficos álbumes de «Spirou y Fantasio»,…). En los últimos años ha colaborado con autores de la talla de Enrique Bonet (en «El juego de la luna», por el que fue seleccionado en el Salón del Cómic de Angouleme y premiado por votación popular como Mejor obra de autor español del Salón Internacional del Cómic de Barcelona del 2009) o Juan Díaz Canales (en «Fraternity») y ha desarrollado algunos trabajos notables en solitario («Walter el Lobo» o «Oficio: Dibujante» para Astiberri).

¿Quién es José Luis Munuera?
Pues creo que soy yo, pero no puedo asegurarlo. 40 años, padre de tres niñas, dibujante de tebeos.

¿Cuáles son tus influencias?
En los tebeos, la principal es Uderzo, pero mezclado en una suerte de mayonesa bizarra con muchísimas otras como Otomo, MIller o Raf… bátase todo, añádasele mucho dibujo animado y otras cosas (lo que se encuentre en la nevera) y el resultado, es lo que yo hago.

¿Cómo llegaste al mundo del cómic? Con 22 años, carpeta bajo el brazo, en Angouleme,… ¿esperabas llegar hasta aquí?
Era un perfecto inconsciente, pero no lo suficientemente imbécil como para imaginar que llegaría a ningún sitio. De hecho, era lo suficientemente cabal como para suponer que no legaría muy lejos. Tampoco es que haya sido de otro modo… El caso es que, sí, acabando bellas artes decidí que tenía que mover el trasero para intentar dedicarme a hacer tebeos, y el sitio dónde me pareció que habría de encontrar más oportunidades, era Angouleme. Sorprendentemente y contra pronóstico, así fue.

Sobre tu carrera, ¿cuánto hay de suerte, de trabajo y de inspiración?
De suerte, muchísimo. Es un elemento importantísimo, capital. A mí la suerte me ha ido cohorreando, qué le voy a hacer. La he sabido acompañar, creo yo, con un montón de trabajo y una voluntad de mejorar continuamente. Respecto a la inspiración, bueno… yo qué sé…

¿Cómo definirías tu estilo? ¿Una mezcla equilibrada entre cartoon y BD?
Y de otras cosas también, de cómic americano, de manga japonés… prefiero no definirme y así no me obligo a ser fiel a mí mismo. Excepto en la infidelidad.

¿Cuáles son tus proyectos futuros? ¿En qué estás trabajando ahora mismo?
En este momento estoy a la espera de que salga, en dos semanas,  un libro guionizado por Jean Dufaux, «Sortiléges», mientas avanzo el segundo volumen del mismo título. REalizo cada dos meses una serie de piratas para la revista belga Spirou. Estoy dándole la puntilla a dos tebeos para lectores preescolares, un spin of de Bill y Bolita, de Roba. Y preparo un péplum fantastico con Jean Dufaux. También preparo otros proyectos más a largo plazo…

«Walter el Lobo»… ¿fue una terapia tras «El juego de la luna», una obra adulta y sin concesiones?
Fue un descanso, una pataleta, una pequeña fiesta privada después de un tebeo dificil aunque maravilloso como fue «El Juego de la luna».

El humor de «Walter el Lobo», ¿es el humor de tus recuerdos infantiles, del Coyote y el Correcaminos? ¿Es un ejercicio de nostalgia?
Es, sobre todo, un ejercicio de tontería explícita. He intentado hacer un tebeo divertido y he utilizado cuanto a mí como lector, me divierte, sin coartada intelectual alguna.

¿Cuánto de Walter (paciente, tranquilo, ignorante de lo que sucede a su alrededor, feliz,…) hay en José Luis Munuera?
Es posible que mucho, en efecto. Bien visto.

Dicen que los padres no tienen hijos preferidos pero preguntamos… ¿de que trabajo te sientes más orgulloso?
En realidad, no me siento orgulloso de ninguno. Me siento orgulloso de que existan, pero el resultado final nunca está a la altura de mis exacerbadas espectativas.

Y al margen del resultado final, ¿con cual de tus trabajos te identificas más? ¿Con cual te sientes más a gusto y dirías que responde más a tu forma de ver el cómic?
Todos ellos representan alguna o varias de las facetas que me interesan en los tebeos.,

Has trabajado con Joann Sfar, con Jean-David Morvan, con Enrique Bonet o con Juan Díaz Canales. ¿Con quién no has trabajado y te gustaría trabajar?
En realidad dependerá del proyecto, que es la motivación primera. Si me llega un guión, una historia, que me provoque unas ganas locas de visualizar, entonces me pondré al lío. Me gustaría, qué se yo, trabajar con el Neil Gaiman de los primeros 90, por decir alguien.

Pascual Ferry, por ejemplo, probó suerte en el cómic de superhéroes de los EE.UU. y le salió bien. ¿Has considerado esa posibilidad? ¿Te han hecho alguna oferta?
Se habló en algún momento de hacer una cosica con los cuatro fantásticos, pero la verdad es que me siento mucho más identificado con el mercado francobelga, entre otras cosas porque lo entiendo, que no es algo que me suceda con el americano. Respecto al futuro, quién sabe, nunca digas de este plato no comeré.

¿Recuperarás algún día ese proyecto fallido de una historia apocalítico-futurista basada en el Niebla de Unamuno? ¿O el pasado, pasado está?
Hahahaa! Bueno, aquello era un proyecto de Ramón de Expaña que cayó en mí de casualidad, Habría que preguntarle a él.

Potamoks, Nävis, Merlin, Spirou… ¿porqué tantas series?
El formato de serie, que tan bien se adapta al tebeo, es una gozada: uno puede desarrollar los personajes y los universos libro a libro, enriqueciéndolos poco a poco, y verlos crecer. A mí me gustaría morirme habiendo hecho alguna serie larguísima, de esas de 20 o 30 libros, pero por el momento, por una u otra razón, no he pasado en ninguna de seis.

¿Cómo llegaste a dibujar Spirou?
De pura casualidad, por accidente. Es dificil saber qué pudieron ver para ofrecerme a mí precisamente tan tremendo asunto, pero el caso es que así fue. Recibí una llamada telefónica absolutamente surrealista mientras echaba la siesta, de parte del director literario de la editorial preguntándome si me interesaría aquello. Por supuesto, ¡salté sobre aquella oportunidad como un león en celo!

Trabajar con un personaje tan icónico como Spirou, ¿fue complicado? ¿Dupuis daba margen o marcaba de muy cerca?
Fue una experiencia muy dificil, entre otras cosas porque dentro de la editorial no tenían demasiado claro qué hacer con el personaje. Nosotros trabajamos mucho siguiendo las primeras pautas que nos dieron («rejuvenecer» al personaje, acercarlo a nuevos lectores), pero lo cierto es que el seguimiento editorial fue desastroso porque en aquel momento la empresa fue comprada por un grupo editorial (para el que , por cierto, yo he trabajado y continuo trabajando), lo que despertó toda suerte de males latentes y de luchas internas. A nosotros nos tocó lidiar con aquello en esos tiempos revueltos…

Trabajar fuera, para editoriales de Francia, es ¿una oportunidad, un éxito, un horror, un exilio, un lastre,…?
Personalmente, es una oportunidad a la que nunca estaré suficientemente agradecido. No tengo la sensación de estar exiliado (de hecho, algunas de mis cosas se publican aquí) y me permite crecer como autor.

¿Cómo se trabaja con un guionista a distancia?
En realidad, via internet, no puede decirse que haya una distancia real. Que viva en Reims, en Bruselas o en mi misma ciudad, al final la comunicación se hace por correo electrónico. Es necesario, eso sí, hablar la lengua de tu colaborador, para que no haya malentendidos y se pueda trabajar en la misma onda.

¿Piensas que la actual política de recortes y de crisis puede influir y afectar a la industria del cómic en nuestro país? ¿Es el webcomic o cómic digital la solución?
Los recortes están afectando a todo, empezando por la credibilidad de la clase política que no, que no, que no me representa. Sobre el cómic digital, no puedo responder con verdadero criterio porque aún no lo he experimentado ni como autor, ni verdaderamente como lector.

El mundo de la edición está en pleno cambio ¿Qué piensas de la autoedición? ¿Y de la edición digital, tan de moda últimamente? ¿Y de las opciones de mecenazgo y crowfunding?
Todas las nuevas vías editoriales me parecen interesantes y representan una oportunidad más para que el trabajo vaya de la mesa del autor a las manos del lector. Creo que pueden tener un buen porvenir, aunque sinceramente espero que la estructura editorial tal y como la conocemos ahora siga funcionando.

¿Que sigues del cómic actual? ¿Cuáles fueron tus últimas compras?
Recomiendo encarecida, brutal, desesperadamente la lectura de «Entretelas» de Rubén del Rincón, un libro maravilloso y verdaderamente oportuno.

¿Nos puedes explicar un poco tu proceso de creación? Cómo te inspiras, con que herramientas trabajas, si usas Photoshop o herramientas tradicionales de dibujo,…
Trabajo «tradicionalmente», con lápiz, tinta, papel y acuarelas. Pero hay una etapa de posproducción para retocar, calibrar y equilibrar las páginas en photoshop. También para el color, utilizamos el ordenador, que es una herramienta maravillosa.

¿Cómo viviste el terremoto de Lorca del 11 de Mayo de 2011?
Yo vivo en Granada. Asistía a una reunión de padres en el colegio de mis hijas cuando mi madre me llamó por teléfono al grito de «¡Estamos bien» ¡Estamos bien!». No entendí porqué esa alegría de vivir así, tan repentina, así que supuse que estaba irónicamente reprochándome que hiciera tiempo que no la telefoneara. «Me alegro, me alegro», respondí, y colgué. No fue hasta bien entrada la noche, en casa, viendo la tele, que comprendí de qué hablaba mi madre….