Creo recordar que descubrí al director Hayao Miyazaki, maestro de la animación japonesa, responsable de joyas del género como «Porco Rosso» o «La princesa Mononoke», Óscar a la mejor película animada en el 2001 por «El viaje de Chihiro» y alma mater del Studio Ghibli, con su cuarta película: «Mi vecino Totoro«. Se abría ante mi, y la de tantos otros, un universo mágico e infinito.

Muy de vez en cuando se cruza en nuestras vidas una película que no es parecida a ninguna otra. Una película que no solamente pone ante nosotros un mundo que no conocíamos sino que tiene, además, la capacidad de influenciar la forma en que vemos al mundo una vez que atravesamos la experiencia de mirarla. Su visionado no nos aleja de la realidad: la reconfigura.
Porque el efecto que consigue Mi vecino Totoro sobre nosotros es el mismo que tiene el propio Totoro sobre Mei y Satsuki: nuestra realidad queda desplazada durante el tiempo que esos factores, ya sean, según el caso, película o espíritus de la naturaleza, acaparen nuestra atención. Lo que distingue a esta obra de un mero entretenimiento es que si nos entregamos a ella con la misma naturalidad y confianza con que Mei trepa por primera vez al lomo de Totoro, al emerger del mundo que nos plantea ya no seremos los mismos.

Si en ViaNews hay consenso general sobre algún aspecto, cosa que suele ser difícil y es poco habitual, es que el director japonés Hayao Miyazaki es un genio, y que tanto «La Princesa Mononoke», «El castillo en el cielo», «El Viaje de Chihiro», «Porco Rosso», «El Castillo Ambulante» o «Mi Vecino Totoro» son joyas sin par del cine de animación. Más aún: son obras maestras del cine, sin necesidad de precisar el género.
A día de hoy estamos esperando la nueva película del maestro Miyazaki, pero durante unos años llegamos a pensar que nunca más íbamos a disfrutar de su talento. Y es que en el año 2004, tras el estreno de «El Castillo Ambulante«, se rumoreó que Hayao Miyazaki iba a abandonar las labores creativas en el Studio Ghibli y a ocupar un lugar secundario en el desarrollo de producciones animadas de la productora japonesa, hecho que pareció ganar fuerza con el estreno de la adaptación cinematográfica de «Los Cuentos de Terramar» por parte de su hijo Goro. Afortunadamente el maestro cambió de opinión y su talento siguió trabajando durante diez años más, en cuatro películas como director o guionista («Ponyo en el acantilado«, «Arrietty y el mundo de los diminutos«, «La colina de las amapolas» y «El viento se levanta«) hasta que, en septiembre del 2013, tiró la toalla. La biografía animada de Jiro Horikoshi, el ingeniero responsable de los aviones de combate tipo Zero que Japón utilizó en la Segunda Guerra Mundial, «El viento se levanta» iba a ser la despedida definitiva del maestro japonés del cine de animación tradicional Hayao Miyazaki, patrimonio cultural y espiritual del País del Sol Naciente. Una merecida jubilación que en Hollywood premiaron en forma de Óscar Honorífico y que, para nuestra alegría, duró poco más de tres años. Desde febrero de 2017 Hayao Miyazaki está trabajando en una nueva película: una adaptación del cortometraje «Kemushi no Boro» («Boro, la oruga») que Miyazaki había preparado para el Museo Ghibli de Tokio, y que se prevé que esté lista antes de los Juegos Olímpicos de Tokio del próximo verano de 2020.

La película «Mi vecino Totoro» se estrenó en Japón en el año 1988. En Estados Unidos se estrenó en 1993, y en España la película se lanzó directamente en formato doméstico en el año 1996 y no se estrenó en salas de cine hasta 2009. Con el tiempo se convirtió en todo un éxito en todo el mundo, e incluso la revista británica «Time Out» la eligió como la mejor película de animación de la historia en una selección realizada por Terry Gilliam. El impacto de la película fue tan grande que Totoro se convirtió en la imagen permanente del estudio, y todas las películas de Studio Ghibli empiezan con una imagen del rostro del espíritu del bosque con rostro de gato.
La película, que ganó el premio Anime Grand Prix de Animage, el Mainichi Film Award y el Kinema Junpo Award en la categoría de mejor película, nos cuenta la historia de dos niñas, Satsuki y Mei, que se han trasladado al campo a vivir con su padre, mientras su madre se recupera de una grave enfermedad en el hospital de la región. En un bosque cercano a su nueva casa, Satsuki y Mei descubren la existencia de seres extraordinarios, los espíritus del bosque, que sólo pueden ser vistos por personas de corazón puro. Cuando Mei, intentando llegar al hospital para ver a su madre, se extravía, Satsuki recurre a Totoro, el rey del bosque, para que le ayude a encontrar a su hermana pequeña.

«En busca de Totoro. Apuntes de un paseo por el bosque» es una demostración de amor y cariño, con mucho conocimiento y un gran trabajo de análisis, a una película, a su director y, por extensión, a toda su obra por parte de su autor, Sebastián Hirr. No hay muchos escritores en nuestro país que sean capaces de llenar más de doscientas páginas de un libro dedicado a las películas de Studio Ghibli, a la animación japonesa o a la vida y obra del director Hayao Miyazaki. Laura Montero Plata, Juan Manuel Corral, Manu Robles, Marta García Villar o Álvaro López Martín son algunos de los que, juntos y por separado, han explorado este universo animado que forma parte del patrimonio cultural y espiritual del País del Sol Naciente, a los que ahora se añade ahora este neoyorkino inquieto que ha vivido en Buenos Aires, Madrid, Salzburgo y Lisboa.
Publicado por Diábolo Ediciones, «En busca de Totoro. Apuntes de un paseo por el bosque» es un libro extenso, bien estructurado, con toda la información que se podría desear sobre la película «Mi vecino Totoro«, desde el neófito hasta el experto más bien documentado. El libro se presenta de forma líneal, y va avanzando en paralelo a los 86 minutos de metraje de la película, y sus páginas estan repletas de datos y más datos, curiosidades, citas, anécdotas, teorías, opiniones y toda la información necesaria para poner sus películas en el contexto adecuado y ofrecer al lector mucho más de lo que le ofrecería un simple paseo por la Wikipedia. Es sencillo y didáctico, aunque a veces repetitivo y reiterativo.
Editado con cariño y una calidad de formato más que digna, se presenta como un completo y ameno análisis de «Tonari no Totoro«, y nos descifra los misterios y secretos de la película, que son tan numerosos como curiosos, y nos invita a sumergimos en los entresijos de una historia única y fascinante, analizada casi fotograma a fotograma. Lástima que uno no pueda disfrutar de la música de Joe Hisaishi mientras disfruta de la lectura de los textos de Sebastián Hirr, y lástima también que el libro solamente nos ofrezca fotogramas de la película, pues he echado de menos bocetos, arte conceptual, story-boards o ilustraciones e imágenes de los trabajos previos de diseño de personajes, criaturas y fondos.

Sí, éste es un libro que llega hasta el alma de «Mi vecino Totoro«. Una guía imprescindible y una narración completa de lo que nos explicaba Hayao Miyazaki en su película, explicando cada detalle de cada escena, de cada lugar, de cada objeto, de cada palabra, de cada momento y cada instante exacto de la película producida por Studio Ghibli.

En busca de Totoro. Apuntes de un paseo por el bosque.
Autor: Sebastián Hirr
Editorial: Diábolo Ediciones
Fecha de publicación: Octubre de 2019
ISBN: 978–84–120891–0–3
Formato: 17×24cm. Cartoné. Color
Páginas: 248
Precio: 25,95 euros