![]()
El pasado 21 de abril de 2025, el Papa Francisco falleció, a los 88 años, en la residencia Santa Marta, en el Vaticano. El Camarlengo, Kevin Joseph Farrell, confirmó el fallecimiento tras la constatación oficial del rito. Tras la muerte y la declaración de la sede vacante, se iniciaron los novemdiales, los nueve días establecidos para el luto y los funerales, y el cónclave para elegir a su sucesor quedó fijado para el 7 de mayo de 2025 en la Capilla Sixtina, con 135 cardenales electores, es decir, todos aquellos menores de 80 años. Todo este proceso, que cautivó al mundo por su solemnidad y antigüedad y que culmina con el humo blanco elevándose desde la chimenea de la Capilla Sixtina y el eterno «Habemus papam«, nos lo había mostrado con mayor crudeza y cercanía, apenas un año antes, el director alemán Edward Berger, en el film «Cónclave«, basado en la novela de Robert Harris y adaptado a guion cinematográfico por Peter Straughan.
Con «Cónclave» pudimos viajar a la Ciudad Eterna, Roma, y a la Ciudad del Vaticano, y ver con nuestros propios ojos cómo, en el epicentro de una de las instituciones más antiguas del mundo, se despliega un drama que explora el poder, la fe y la ambición de los hombres, por muy cercanos a Dios que crean que están. La película también nos cuenta que el Vaticano esconde secretos, en ocasiones turbios, y que existe una lucha constante entre los más conservadores y aquellos que promueven el cambio. La película está protagonizada por el cardenal Lawrence, decano del Colegio Cardenalicio, designado para liderar la elección de un nuevo Papa. Lo que no imagina es que se verá atrapado en una compleja conspiración en la que se enfrentan el dialogante cardenal Bellini, el reaccionario Tedesco, el ambicioso cardenal Tremblay y el corrupto Wozniak.
Dirigida por Edward Berger, ganador de cuatro Premios Óscar con «Sin novedad en el frente» (2022), y protagonizada por Ralph Fiennes, Stanley Tucci, Sergio Castellitto, Jacek Koman, John Lithgow e Isabella Rossellini, entre otros, «Cónclave» estuvo nominada a ocho Premios Óscar (aunque solo obtuvo el de mejor guion adaptado) y anticipó, en una extraña coincidencia en la que realidad y ficción se entrelazaron, lo que estaba a punto de vivir el norteamericano Robert Francis Prevost antes de convertirse en León XIV. De hecho, su hermano, John Prevost, hizo unas declaraciones para Chicago TV en las que el futuro pontífice le confesó que había visto la película antes de encerrarse con los otros cardenales en una reunión hermética de la que no se puede entrar ni salir una vez que comienza, hasta que uno de los candidatos obtiene una mayoría de dos tercios.
Es cierto que lo más interesante de «Cónclave» es la visión de este ancestral, apolillado y hermético rito vaticano de sucesión, que permitió comprender con mayor detalle el proceso tras el fallecimiento del Papa Francisco; pero el filme también ofrece una interesante combinación entre la intriga de la elección papal y la exploración de las miserias, motivaciones y relaciones de los distintos personajes.
La película vivió una segunda vida, tan inesperada como exitosa, cuando se reestrenó en cientos de salas a raíz del renovado interés que despertó el cónclave real celebrado tras la muerte del Papa Francisco.
![]()











Interestellar y La llegada son otros rollos, no tienen el ritmo de Project Salvation, son muy lentas y la primera…