linea_separadora

Los comercios de alquiler de películas, los videoclubs, ya solamente sobreviven en nuestros recuerdos. Los pocos que quedan, al borde de la extinción, son un rara avis que ya han perdido la guerra contra el mundo digital. Hubo un tiempo en que había sucursales de Blockbuster por odo el mundo, un imperio de videoclubs que alcanzó la cifra de más de 9.000 tiendas en todo el planeta. Hoy solo queda una y está en Oregón. Símbolo de una época que muchos recuerdan con nostalgia. Vintage, lo llaman ahora.

Uno de los videoclubs más míticos de la historia del cine es el de «Clerks«, la película debut de Kevin Smith protagonizada por los dos dependientes, Dante Hicks y Randal Graves, y los clientes habituales del lugar. El film, que triunfó en su estreno en los festivales de Cannes y Sundance, donde ganó el premio de la Crítica y el Premio de los Realizadores respectivamente, lanzó la carrera del debutante Kevin Smith y lo llevó a estar entre los mejores directores independientes del mundo en los años noventa. Le siguieron algunas películas fantásticas como «Dogma» o «Persiguiendo a Amy» que fueron bien recibidas por el público, pero a partir de entonces todos sus trabajos fueron rotundos fracasos de crítica y taquilla. Sin embargo, sí que llegaron un «Clerks II» (2006) y un «Clerks III» (2022).

Protagonizada por Brian O’Halloran, Jeff Anderson, Marilyn Ghigliotti, Lisa Spoonhauer, Kevin Smith, Jason Mewes y Scott Mosier, rodada en blanco y negro, en 16 milímetros, con un presupuesto escasísimo (inferior a los 30.000 dólares, parte de los cuales se obtuvo vendiendo la colección de cómics de Smith), «Clerks» era una comedia sencilla y costumbrista protagonizada por un grupo heterogéneo de personajes (Jay y Silent Bob, un vendedor de chicles, un novia, una ex-novia, un cliente muerto en el lavabo,…) en un único escenario (un videoclub roñoso de Nueva Jersey), repleta de diálogos afilados, ágiles y rápidos y escenas hilarantes. Entre ellas es inevitable señalar la del cadáver en el baño o la mítica reflexión sobre los trabajadores de la Estrella de la Muerte.

Cuenta la historia que la tienda donde se rodó la película (en el 58 de Leonard Avenue, en New Jersey, donde sigue) era el lugar en el que trabajaba Kevin Smith, que acababa de volver de estudiar cine durante dos años en Vancouver y aceptó el trabajo con la condición de que podría rodar su película en el Quickstop: durante el día era un badulaque y por la noche, el set de rodaje de «Clerks«. Durante más de veinte días Kevin Smith trabajó en la tienda de seis de la mañana a once de la noche y rodaba de once de la noche a cuatro de la madrugada. Una salvajada.

linea_separadora