Panini Cómics parece decidida a que el estreno de la serie de TV de Disney + del Caballero Luna nos pille con las estanterías llenas, así nos presenta El fondo, el primer arco de la etapa de Charlie Huston y David Finch en formato Marvel Saga.

Caballero LunaCaballero Luna #1: El fondo (Marvel Saga)
Edición original: Moon Knight 1-6 USA
Fecha de edición: febrero de 2022
Guión: Charlie Huston
Dibujo: David Finch
Tinta: Danny Miki, Víctor Olazaba, Allen Martínez, Crime Lab Studio
Color: Frank D’Armata
Formato: Cartoné, 176 páginas. Color.
16,5€

Antes, Marc Spector hablaba con Khonshu, el dios que le dio la gloria e hizo de él un héroe: el Caballero Luna. Pero lo que Khonshu da, Khonshu lo quita. Spector lo aprendió por las malas, en una espiral de locura y depresión. Pero también recuerda. Recuerda cómo se siente al saltar de un bloque de seis pisos, con su capa ondeando al viento. Recuerda la sensación de huesos y cartílagos rompiéndose bajo sus puños. Recuerda la diversión. Ahora Spector quiere volver al juego. ¿Escuchará Khonshu su plegaria? El Caballero Luna entra en el siglo XXI con esta prodigiosa reinvención.

El Caballero Luna había pasado de moda entre los autores de la Casa de las Ideas, desde que Doug Moench abandonase al personaje, y obviando la serie de los años 90 (que supuso mi primer encuentro con el personaje y de la que parece que todo el mundo reniega a pesar de que, bueno, a mi yo adolescente de por aquel entonces le gustó), poco se había hecho con Marc Spector hasta que a alguien se le ocurrió la idea de contactar con Charlie Huston, un guionista de novelas de crimen que resultó ser un fan del personaje y que aceptó la tarea de relanzarlo y actualizarlo y, a mi modo de ver, estropear un poco todo con una exaltación de la violencia y la locura del personaje, más próxima a la psicopatía.

Marc está enganchando al alcohol y a los calmantes, un accidente en una de sus misiones le llevó a destrozarse ambas piernas (hay quien dice que por romperse las dos rodillas, pero tal y como las dibuja Finch podría ser cualquier cosa) y a quedar incapacitado y, de paso, a perder a sus seres queridos: Jean-Paul “Frenchie” Duchamp y Marlene Alraune le han abandonado cuando recibe la visita de Bertrand Crawley que le incita a reencontrarse con Frenchie, de este encuentro Marc sale enfadado al descubrir que éste le ha ocultado durante años su verdadera orientación sexual pero regresa al enterarse de que Frenchie ha sido asaltado, lo que le llevará, a Marc, a tomar la iniciativa de ignorar sus heridas (en esto la parte mágica de la trama flojea bastante porque, en fin, con las heridas propuestas por Huston Marc no debería haberse levantado jamás de una silla de ruedas) y volver a vestir el traje de Caballero Luna a la vez que busca venganza contra quien haya ordenado este ataque.

Al mismo tiempo Marc, o alguna de sus personalidades como Steven Grant (millonario) y Jake Lockley (taxista), está sufriendo alucinaciones o visitas de Konshu pero con la forma de un Raoul Bushman al que el Caballero Luna arrancó la cara (literalmente, de hecho puede que de aquí tomase la idea Finch para el Joker años después) en su último enfrentamiento y que ahora es la forma escogida por el dios egipcio para mostrarse ante su sacerdote, el Caballero Luna.

Si os tengo que ser honesto no me acaba de convencer la visión que Charlie Huston tiene del Caballero Luna ni tampoco esa atmósfera tan opresiva y oscura en la que vive aún con todo hallazgos como ese enemigo llamado Perfil, capaz de ver todo sobre sus objetivos, debilidades, puntos fuertes, etc, los encuentro especialmente interesantes, pero ha pasado ya un tiempo desde que las historias de caída y renacimiento de un personaje me interesaron, y más cuando están tan concentradas como está y donde se empeñan en hacer descender hasta los infiernos y más allá al protagonista.

Aún con todo la verdad es que no soporto a David Finch, es decir, me gustan sus lápices, considero que Caballero Luna hubiese ganado más publicado en blanco y negro sin el entintado de, especialmente, Danny Miki (aunque también entintan Víctor Olazaba, Allen Martínez y Crime Lab Studio, ¡para seis números!) o el color de Frank D’Armata, creo que en el blanco y negro puro Finch sale ganando (como demuestran los extras del final) pero a la hora de verlo entintando y coloreado me supera y me parece que sus personajes son hipermusculados innecesariamente, que de anatomía ando bastante justito y que quizás sería el dibujante ideal para Spawn (lo que, a mi modo de ver, no es un elogio, pero Finch es uno de esos dibujantes que tengo atravesado).

La edición es tan buena como siempre, en Panini saben cómo trabajar el formato Marvel Saga y además contamos con un buen puñado de bocetos en blanco y negro donde, esta vez sí, disfrutar del dibujo de David Finch.

En definitiva, habrá que ver cómo acaba la etapa de Charlie Huston y David Finch que en su momento sirvió para rescatar del olvido al personaje, aún me sigue pareciendo una versión muy oscura y deprimente del Caballero Luna pero no se puede negar lo entretenida que es.