Los principios suelen ser difíciles. Algunos afortunados disponen de amigos, parientes o padrinos que les dan el primer empujón, les acompañan en los primeros pasos, les facilitan contactos y privilegios, les aúpan a puestos de responsabilidad sin la tediosa obligación de ascender por méritos propios,… Los apellidos también suelen ser de ayuda, y aunque abren muchas puertas también pueden ser una losa muy pesada. El talento no siempre se hereda.

Todo está listo para celebrar la Mascarada Millonaria, una gala benéfica organizada por la Policía de Gotham, pero hay un aguafiestas: ¡Polilla Asesina! Y el criminal podría salirse con la suya de no ser por la irrupción de una nueva justiciera, una joven llamada Barbara Gordon que se dará a conocer como… ¿Batgirl?

No, el talento no siempre se hereda. Las consultas de los psicólogos estan llenas de hijos de famosos que han sido incapaces de igualar los éxitos de sus padres y han vivido una vida gris y anónima ahogados en el brillo de sus progenitores. Y a veces sí que se hereda, pero el afortunado receptor de los genes debe triunfar o fracasar por sus propios méritos para demostrar al resto del mundo que su éxito es merecido. Hay tanta envidia…

A Joe Hill y a Nicholas Cage hay que reconocerles el mérito. El primero, escritor y guionista, y el segundo, actor y productor, cargan sobre sus espaldas con la pesada carga del apellido y el talento que se presupone que acumulan en su genes. Joe Hill se llama en realidad Joseph Hillstrom King, y es hijo del escritor Stephen King, maestro en el género del terror, autor consagrado y prolífico y Nicholas Cage también nació con otro nombre diferente al que lucen los títulos de créditos de las películas en las que participa, Nicholas Kim Coppola, y es sobrino del director Francis Ford Coppola. Ni el uno ni el otro nunca tuvieron la opción de ser chico normales, por ser hijo y sobrino de dos celebridades tocadas por la varita del genio, pero no les pesó el apellido familiar para labrar su propio camino y construir una carrera sólida.

Bárbara Gordon es, segun el universo de DC Comics, la hija del comisario de policia de Gotham City James Gordon. El personaje se creó en 1967 a solicitud de los productores de la comedia televisiva “Batman” para añadir una heroína en la tercera temporada de la serie de televisión que acompañara a los dos protagonistas habituales, Batman y Robin. Su primera aparición fue en el número 359 de “Detective Comics“, en el cómic “The Million Dollar Debut of Batgirl“, donde se presentaba como la joven hija bibliotecaria del comisario Gordon, para transformarse en Batgirl durante un asalto a una fiesta de disfraces a la que asistía.

En “Batman: Año Uno” el guionista Frank Miller eliminó del Universo DC a Barbara Gordon como hija del comisario Gordon, por lo cual el origen del personaje se tuvo que reescribir: pasó a ser una sobrina huérfana adoptada por James Gordon, que terminará divorciándose de su esposa Barbara Kean, quien se marcharía a Chicago llevándose consigo a su hijo, el pequeño Jim.

Con los años Barbara Gordon se convertirá en Batgirl, trabajará junto a Batman y Robin para combatir el crimen de Gotham City, y tomará la identidad de Oráculo cuando un disparó del Joker la deje paralítica.

Es posible que uno de los retos más difíciles, a la par que ambicioso, para cualquier creador sea la tarea de coger las riendas de una obra de gran relevancia a la que otro autor ha llevado al éxito, pero la dificultad se convierte en máxima cuando el proyecto que se deposita sobre la mesa del autor es el de reimaginar un nuevo origen para un personaje icónico. En DC Comics a ésto lo llaman los “Año Uno“.

El primero de todos los “Año Uno” fue el “Batman: Año Uno” de Frank Miller y David Mazzucchelli, en el año 1987, una historia que relataba los inicios de la carrera de James Gordon con el Departamento de Policía de Gotham City y que coincidía con la aparición de un vigilante enmascarado llamado Batman en las calles de la ciudad, también crearon un nuevo formato de cómic que estaba destinado a convertirse en un modelo de referencia e imitación: reimaginar el origen del mito.

De hecho la multitud de historias denominadas también “Año Uno” que ha ido publicando DC Comics a lo largo de los años (la de Batman, por supuesto, pero también la de Flash, de los Jóvenes Titanes, de la JLA, de Robin, de Green Arrow, de Nightwing,..), no proponen orígenes diferentes ni modifican la historia conocida, sino que la adaptan a los tiempos, y los orígenes narrados durante los años cuarenta del siglo XX pasan a enmarcarse en el siglo XXI. En el caso de “Batman: Año Uno” el título tenía todo el sentido, puesto que la historia se desarrollaba a lo largo del primer año de actividad del héroe, pero en la mayoría de los casos el título “Año Uno” solo quería profundizar en la génesis de las leyendas, retratando los primeros días de carrera de los héroes y limitando los cambios a matices o ajustes de contexto.

Siguiendo la senda establecida por la obra maestra de Miller y Mazzucchelli en el año 2003 DC Comics publicaba “Batgirl: Year One“, una miniserie de nueve entregas, publicadas entre febrero y octubre de 2003, escrita por Scott Beatty y Chuck Dixon, y dibujada por Marcos Martin y Álvaro López, con el color de Javier Rodríguez, el que debería entenderse como el origen definitivo de Batgirl, y como la apocada hija del comisario Gordon se convertía en la primera Batgirl, osada y valerosa heroína que no tiene nada que envidiar a sus ‘partenaires‘ masculinos con el símbolo del murciélago en el pecho.

¿Quién es en realidad y qué relación la une a Batman y Robin? En estas más de doscientas páginas se responde a esa pregunta y a muchas más mientras villanos y enemigos como un peripatético Polilla Asesina, el pirómano Luciérnaga o el monstruoso Blockbuster, y héroes, aliados y compañeros como el ‘Chico Maravilla’, Canario Negro o Jason Bard, acompañan a la protagonista en su audaz debut y su puesta de largo en la ciudad gótica, donde no se perdona a ningún irresponsable que quiera ejercer de protector y vigilante nocturno. Al más mínimo error, la muerte espera en cada esquina.

A lo largo de nueve capítulos (“Mascarada”, “Futuro imperfecto”, “Resplandor”, “Cavernícolas”, “Como una polilla a una llama”, “Ave de presa”, “Corazones ardientes”, “Experiencia en la lucha contra el crimen” y “Sangre y cenizas”), seguiremos sus primeras peripecias, la evolución de Barbara Gordon, hija de un padre protector y preocupado, dispuesta a demostrar que puede hacer un gran servicio a la sociedad como agente de la ley, desde dentro del cuerpo… o desde fuera, como luchadora contra el crimen.

Con una edición integral de lujo, como las que suele ofrecer ECC Ediciones cuando la ocasión se lo merece y que incluye varias páginas de extras, como una interesantísima muestra de bocetos, pruebas de portadas (curiosidad: en casi cada número el dibujante cambia la posición y tamaño del logo de Batgirl) y el proceso de creación de una página del dibujante barcelonés Marcos Martín Milanés, “Batgirl: Año Uno” es un trabajo redondo.

Como siempre, lo verdaderamente interesante de los “Año Uno” de DC Comics es que normalmente cuentan con equipos creativos de nivel que se esfuerzan en ofrecer una historia interesante y que, a la vez, aprovechan la ocasión para refundar al personaje. Y “Batgirl: Año Uno” es uno de los buenos ejemplos de las posibilidades que ofrecen los clásicos “Año Uno” de DC Comics.

Batgirl: Año Uno
Guión: Chuck Dixon y Scott Beatty
Dibujo: Álvaro López y Marcos Martín
Color: Javier Rodríguez
ISBN: 978-84-16998-31-9
Edición original: “Batgirl: Year One” núms. 1-9 y “Batgirl/Robin Year One”
Fecha de publicación: Marzo de 2017
Formarto: Cartoné. Color.
Páginas: 232
Precio: 23,00 euros