Si algo ha dejado claro «Adabana» en sus dos primeros tomos es que la verdad es un concepto difuso, una maraña de perspectivas en la que cada personaje oculta o deforma los hechos según sus propios intereses o traumas. Con la llegada del tercer y último volumen, la historia de Mizuki Aikawa y Mako Igarashi alcanza su clímax con una brutalidad emocional que no deja indemne a nadie. Non construye un thriller psicológico que atrapa desde la primera página y no suelta hasta su impactante desenlace.

Se empieza a vislumbrar qué ocurrió realAdabana #3mente en el caso de los asesinatos. Detrás de unos hechos que no acaban de encajar con las declaraciones recogidas hasta el momento, se empieza a ver qué pretende conseguir Mizuki Aikawa. ¡¿A qué conclusión llegan los abogados?! ¡¿Quién asesinó a Mako Igarashi?! Se levanta el telón del juicio decisivo.

Antes de entrar en este último acto, conviene recordar lo sucedido hasta ahora. La historia comenzó con un crimen atroz: el asesinato y descuartizamiento de Mako Igarashi, cuyo cadáver apareció cerca de un lago. Sorprendentemente, Mizuki Aikawa, su mejor amiga, se entregó a la policía confesando ser la autora del homicidio. Sin embargo, algo en su testimonio no cuadraba. A pesar de ofrecer detalles precisos y convincentes, su frialdad y la ausencia de un móvil claro levantaron sospechas entre los investigadores y sus propios abogados. A lo largo de los dos primeros tomos, la narración desentrañó las vidas de estas dos jóvenes, revelando un trasfondo de abusos, manipulación y un lazo de amistad tan enfermizo como inquebrantable. Con el juicio en marcha y la presión aumentando, la verdadera historia detrás del asesinato empezó a emerger entre mentiras y medias verdades.

Este tercer tomo recoge todas las piezas del rompecabezas y las ensambla con una precisión quirúrgica. Non despliega aquí toda su maestría para manejar el suspense, llevando la tensión hasta niveles asfixiantes. Cada escena está impregnada de un peso emocional insoportable, con personajes al borde del abismo. Mizuki sigue sosteniendo su versión de los hechos, pero su actitud comienza a resquebrajarse. La narrativa se centra en el enfrentamiento entre ella y su defensa, así como en la exploración de su relación con Mako. Las revelaciones finales, lejos de ofrecer un alivio o una solución reconfortante, sumergen al lector en una incertidumbre todavía más perturbadora.

Uno de los grandes aciertos de «Adabana» es su tratamiento del trauma. El manga no busca explotar el morbo ni caer en el sensacionalismo, sino que ahonda en los mecanismos psicológicos de sus personajes con una crudeza descarnada. La historia aborda temas como el abuso, la dependencia emocional y el poder destructivo de la manipulación, todo ello envuelto en un ambiente opresivo que recuerda a los mejores thrillers psicológicos del cine japonés. Las escenas clave se construyen con un ritmo pausado pero inexorable, donde cada silencio, cada mirada y cada línea de diálogo parecen diseñados para clavar una espina más en la conciencia del lector.

El apartado gráfico es otro pilar fundamental de esta obra. Non combina un trazo delicado con composiciones visuales impactantes y realistas, generando contrastes que potencian el horror latente en la historia. Las ilustraciones juegan con la luz y la sombra para subrayar la fragilidad y el aislamiento de los personajes. La ambientación, con escenarios desolados en una temporada fría donde asoma la nieve, refuerza la sensación de vacío y desesperanza.

El desenlace, sin entrar en detalles para evitar spoilers, faltaría más, es de esos que dejan un nudo en el estómago. No es una conclusión cerrada ni complaciente, sino una llamada a la reflexión sobre la naturaleza del dolor y la venganza. «Adabana» se revela, en última instancia, como una tragedia contemporánea donde la justicia y la redención quedan sepultadas bajo capas de sufrimiento inquebrantable. A mí me ha parecido un final redondo. Invito a los que hayan leído la obra que me dejen su impresión en los comentarios.

En definitiva, este último tomo de «Adabana» y los tres en conjunto, conforman un manga recomendable para los amantes del thriller psicológico y del drama humano sin concesiones. Non ha construido un relato breve pero demoledor, que deja una marca indeleble en la memoria del lector. No es un manga fácil de digerir, ni tampoco uno que se preste a una relectura ligera, pero precisamente por eso su impacto es tan poderoso. Una historia que duele, conmueve y perturba en igual medida, cerrando una trilogía que permanecerá en el recuerdo por mucho tiempo.

Distrito Manga nos la ha servido en una edición impecable de tapa blanda con sobrecubierta, con traducción del siempre fiable Marc Bernabé. Vaticino, en un futuro cercano, una edición integral con extras, que «Adabana» lo merece.

Adabana #3
Autor: Non
Traducción: Marc Bernabé
Fecha de publicación: Febrero de 2025
Formato: 13x18cm. Tapa blanda con sobrecubierta
Páginas: 188
Precio: 9,95 euros