Las bibliotecas públicas hace tiempo que dejaron de ser simples salas de lectura y puntos de préstamo. Su adaptación a los nuevos tiempos las ha convertido en auténticas ágoras contemporáneas: espacios de encuentro, centros culturales de proximidad y lugares de convivencia para los vecinos de los barrios.

El último balance de actividad de la Xarxa de Biblioteques Municipals, presentado ayer por la Diputació de Barcelona, confirma esta evolución. Durante el pasado año 2025 estos equipamientos culturales registraron 17,6 millones de visitas, un 2% más que el año anterior y una progresión sostenida desde el final de la pandemia. La red de la Diputació de Barcelona, formada por 236 bibliotecas y 13 bibliobuses, alcanzó además los 13 millones de préstamos en distintos formatos, también con un incremento cercano al 2% respecto a 2024.

Entre las tendencias más llamativas destaca el auge del préstamo de cómics, que creció un 13%, y, sobre todo, el de juegos de mesa, que se disparó un 43%, reflejo de la diversificación de los servicios. Las bibliotecas también reforzaron su papel como dinamizadoras culturales con más de 43.000 actividades programadas.

En 2025, el presupuesto de funcionamiento de la Xarxa de Biblioteques Municipals alcanzó los 138 millones de euros. La financiación se reparte de forma equilibrada entre administraciones: la Diputació de Barcelona y los ayuntamientos asumieron cada uno el 38% del total, mientras que la Generalitat de Catalunya y otras instituciones aportaron el 3% restante. En términos de inversión pública, el gasto se situó en 22,13 euros por habitante y año.