Niki, un afinador de pianos que aprendió todo lo que sabe de Harry y que, además de ser un virtuoso con el instrumento y poseer la rara cualidad del oído absoluto (la capacidad de reconocer una nota sin tener otras de referencia), también sufre de hiperacusia, un síndrome que le provoca una hipersensibilidad auditiva, permitiéndole escuchar hasta los sonidos más imperceptibles. Lo que en principio era una condición que le dificultaba la vida, se convierte en una herramienta increíblemente útil cuando se da cuenta, por casualidad, de que le permite distinguir los sonidos de las ruedas de las cajas fuertes al girar. Y, por lo tanto, ser capaz de abrirlas como si conociera la combinación.