Como hacemos cada año en ViaNews, y después de cuatro días en la vigésimo novena edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, os ofrecemos un breve repaso a lo acontecido, de forma clara y concisa: lo bueno y lo malo.

Bien.

Las exposiciones. En cantidad y en calidad, además de que su distribución estratégica por todo el recinto invitaban a pasear y descubrir todos los rincones, mejorando así de forma muy importante la habitual disposición aislada que solían tener en anteriores ediciones del Saló del Còmic.

La Fnac. Que por segundo año el Saló disfrute de la presencia de las librerías más grandes de la ciudad (con permiso de La Casa del Libro) aumenta el caché del evento. Quizás se agradecería un stand más grande. Y abierto.

Los premios del Saló del Còmic. Siguen sabiendo driblar los productos masivos y elegir cuidadosamente los productos y los autores más personales y delicados… Eso, pese a que entre los novedades había alguna ausencia poco justificada.

El stand de Maggi. Con sus muestras gratuitas de yakisoba, noodles y fideos, congregó las colas más multitudinarias de todo el Saló.

Un Saló mejorable

Un espacio para el futuro Museo del Cómic en Badalona, con renders, planos y una maqueta. El futuro, pese a los recortes en cultura a causa de la crisis, ya está a la vuelta de la esquina.

La Escola de Cómic Joso. Cada año se extiende más y más por el Saló. Sus clases magistrales ya son clásicos imprescindibles de cada año y dan la justa medida de la importancia de esta escuela barcelonesa.

Los originales de Tarzán. Historia del blanco sobre negro del género.

La meteorología. El año pasado la lluvia regó el evento y este año un sol radiante y unas temperaturas agradables nos han acompañado durante los cuatro días.

Mal.

Las fechas, mejorables. Hace tres de años se celebró justo antes del Día del Libro, el 23 de Abril de 2008, y ya comentamos entonces que nos pareció una decisión coherente y acertada. El año pasado coincidió con el Gran Premio de Formula 1 en Montmeló, la final de la Euroliga de baloncesto o partidos muy importantes de la Liga de fútbol. Y este año coinciden con el Madrid-Barça y con las vacaciones de Semana Santa. Parece que la organización debería tener algo más de previsión si no quieren perder visitantes e interés mediático.

Un Saló mejorable

Las cifras de asistentes. Pese a que Ficomic se empeñe en contabilizar a 100.000 personas durante los cuatro días los asistentes hemos constatado que han sido muy flojas. Ni contando los acreditados, los autores o los miembros de la organización salen las cifras de los visitantes que ha contado la organización por ninguna parte. La crisis y la coincidencia con las vacaciones de Semana Santa han hecho mucho daño.

Los stands cerrados y con derecho de admisión, como los de la Fnac y Planeta DeAgostini. Convierten a los clientes en potenciales delincuentes. E insisten en ello año tras año.

La ausencia de Panini Comics. No asistieron por “un problema de filosofía” (Alejandro Viturtia dixit). Llevaban varios años con un recinto minúsculo, y este año ni eso.

Las quejas de Glénat a la organización, reclamando un lugar de privilegio junto a El Corte Inglés.

Los más pequeños. Para un evento como éste, con tantos visitantes menores de edad, se echan de menos espacios para los más pequeños. Si consigues atraer al público infantil con productos hechos a medida para ellos (Bob Esponja, Doraemon, Ben 10,…) puedes contar también con la asistencia de los padres, que son los que pagan las compras. El espacio Doraemon-Shin Chan es insuficiente.

Se echó de menos un stand exclusivo para los autores como el que Ficomic tenía preparado otros años. Las editoriales son muy suyas, y solamente permitían que sus autores invitados firmaran obras suyas.

Hace algunos años aplaudimos la iniciativa de abrir el Saló a otros medios distintos aunque próximos, como los videojuegos o el cine, pero empiezan a ocupar más espacio del recomendable: las zonas de videojuegos con docenas de ordenadores conectados en red, el stand para “Gears of Wars ” de Xbox 360, otro para la Nintendo 3DS, un coche de los Transformers en medio del recinto y en un stand enorme, exposiciones para “Thor”, “El Capitán Trueno”,…

Un Saló mejorable

Loz zombies. Vale, hay una moda zombie en la literatura y en el cómic pero, ¿era necesario hacer tanto énfasis en este aspecto? Algunos periódicos y telediarios solamente tuvieron en cuenta el fenómeno de los muertos vivientes y casi se olvidaron de mencionar que el Salón estaba dedicado al cómic.

Un stand minúsculo para “Star Wars” en una esquina del Saló. Porqué un elemento indispensable del coleccionismo, de los fenómenos fan y de los frikis merecía un espacio mayor y algo más de importancia. Y no es la primera vez que lo decimos.

La tristísima oferta lúdico-cultural. Un macroespacio para Devir y sus juegos en un ricón apartado del recinto, pero ni rastro de otros sellos de juegos de mesa como Edge Entertainment, Homoludicus, Asmodée Ibérica o Nestorgames. ¿Eso es oferta lúdico-cultural?

Falta poder tener en el Saló a editoriales no españolas, de manera que Dargaud, Les Humanoides Associates o Soleil dispusieran de stand propio donde mostrar el material que se produce en Francia… y que nunca llega a nuestro país.

El trato a los autores, muchas veces explotados como mera carnaza comercial por parte de la organización, las editoriales y los visitantes.

La exposición “Héroes del cómic europeo”. Ni queriendo hubieran encontrado una ubicación peor.

El “espectacular” diorama. Mejor hubiera sido no mencionarlo.

Las colas interminables y desorganizadas para las firmas de los autores. ¿Qué tal dar un número y funcionar con Qmatic?

Un año más los premios del Saló del Cómic elegidos por el jurado y los elegidos por el público no coincidieron en nada. Empiezo a pensar que no es coincidencia y que ya está preparado para que salga así, porqué no tiene ninguna lógica.

El cómic digital. Es evidente que en el aspecto creativo el tablet pc y las nuevas tecnologías ya estan plenamente implementadas, pero entre los compradores y lectores aún se perciben muchas dudas. La propuesta de Koomic, la tienda digital lanzada por la distribuidora SD y Estudio Fénix con stand propio por segundo año consecutivo en el Saló, no termina de afianzarse ni de convencer.