Como hacemos cada año en ViaNews, y después de tres días en la trigésimo séptima edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona (perdón, Comic Barcelona), os ofrecemos una impresión personal y breve de lo acontecido, de forma sincera, directa y resumida, sin concesiones ni favores: lo bueno y lo malo.

• BIEN.

Las fechas. Aunque seguimos pensando que la elección de fechas más coherente y acertada se tomó en la edición del 2008, cuando los cuatro días del Salón del Cómic de Barcelona se celebraron a la vez que el Día del Libro, el 23 de Abril.

La Escola de Cómic Joso. Ya forma parte indisoluble del certamen y, como cada año, se presenta en el evento ocupando mucho espacio, en extensión y relevancia. Sus clases magistrales ya son clásicos imprescindibles de cada año y dan la justa medida de la importancia de esta escuela barcelonesa.

La exposición dedicada a Stan Lee.

Para dibujar cómics se necesitan herramientas adecuadas. Y este año nos hemos encontrado con varios stands de marcas fabricantes de material para dibujo e ilustración. ¡Una buena idea!

Los más pequeños. Si consigues atraer al público infantil con productos, actividades, exposiciones, invitados y atrezzo hecho a medida para ellos puedes contar también con la asistencia de los padres, que son los que pagan las compras. Y cada año hay más espacios para los peques.

La venta de originales de ECC Ediciones.

Las exposiciones dedicadas al septuagésimo aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos con las autores de la revista Spirou y la reinterpretación del álbum de Lucky Luke «La diligencia» en una colaboración entre la Escuela Joso y la École ENAAI de Chambéry. Lástima que estaban en el peor rincon del pavellón más aislado.

• MAL.

¡Nos han robado un día! El Salón Internacional del Cómic de Barcelona tenía cuatro días, y el nuevo y renovado Comic Barcelona se ha quedado en solamente tres.

Quizás sea por una reducción drástica del presupuesto, pero Comic Barcelona se ha convertido en un certamen de perfil bajo. La vocación internacional del Saló del Còmic se ha quedado atrás y ahora se centra la atención en lo local, autores y obras. Habrá quien se sienta a gusto con este nuevo Comic Barcelona, pero a mi me sabe a poco.

El cambio de imagen. «Un carácter integrador, actual y capaz de adaptarse a los nuevos tiempos», decía la organizacón. Moderneces, que decía Vic. ¿Era necesario?, añado yo.

El cambio de nombre. Sí, el puñetero cambio de nombre, que aún no entiendo y no he visto a nadie que sepa explicarlo. ¡Que no! Igual que Mister Proper no es Don Limpio, el Saló del Còmic nunca será Comic Barcelona.

Faltaban autores mainstream. Faltaba, al menos, una estrella. Alguien que pueda atraer oleadas de aficionados y medios poco interesados en el cómic que, por una vez, van a hacer el esfuerzo de acercase a Montjuïc para hablar de ello.

Demasiado aire. El recinto tenía muchos metros cuadrados vacíos, pasillos muy anchos, distancias muy largas, exposiciones muy expandidas. ¡Sobra espacio!

El reparto de las exposiciones. En otros años las exposiciones estaban diseminadas de forma estratégica por todo el recinto, de manera que se invitaba al visitante a pasear y descubrir todos los rincones. Este año estaban casi todas en un pabellón independiente.

El futuro Museo del Cómic y la Ilustración de Catalunya sigue sin aclararse. En la edición del 2011 el Saló le reservó un espacio significativo, donde se mostraban renders, planos y una maqueta. Ocho años después el proyecto está parado y la propuesta museográfica en la antigua fábrica Compañía Auxiliar del Comercio y de la Industria (Caci) de Badalona no tiene calendario.

¿Dónde estaba Yermo Ediciones?

La meteorología. En una ciudad mediterránea como Barcelona no se puede permitir un certamen con lluvias y nubes, que nos han acompañado durante los tres días. Sí, eso no es culpa de la organización.

La oferta lúdico-cultural. Si hay espacio para los videojuegos y las películas (bueno, solamente una, «X-Men: Fenix Oscura», que tiene un futuro lúgubre), ajenos al mundo del cómic por mucho que algunos se empeñen en meterlos en el mismo saco, por la misma regla de tres podríamos encontrar juegos de cartas, de rol, de miniaturas o de tablero.

Los premios del Saló del Còmic. No coincido con ellos, pero no puedo negar la calidad de los ganadores.

El cómic digital ha dado un paso atrás. Es evidente que los eBooks, las tablets, los iPads,… y las nuevas tecnologías ya estan plenamente implementadas, pero entre los compradores y lectores aún se perciben muchas dudas, y propuestas que tuvieron su espacio en el Saló años atrás, como Koomic, ya no están.

Se echó en falta a José Luis Munuera. Bueno, yo lo eché en falta porqué me hacía mucha ilusión que me dedicase algún Campbell o Zorglub…

¿Y el país invitado?

Editoriales extranjeras. Falta poder disfrutar en el certamen de la asistencia de editoriales no españolas, de manera que Dargaud, Les Humanoides Associates o Soleil dispusieran de stand propio donde mostrar el material que se produce en Francia… y que nunca llega a nuestro país.

La ciudad ausente. Quien haya podido disfrutar del Festival International de la Bande Dessinee de Angoulême en alguna ocasión podrá atestiguar que la deliciosa ciudad francesa a orillas del río Charente se transforma cuando llega el certamen. Toda la población se sumerge y vive al ritmo que marca su famosísimo Salón del Cómic, cosa que no puede decirse de Barcelona. Quizás el tamaño de la Ciudad Condal y la cantidad de eventos de magnitud que se celebran aquí pueden restar vitalidad al certamen como feria singular y diferente.

¿Entrada de un solo uso para el público no acreditado? ¿Y si quieren salir a comer al mediodía a un restaurante que esté fuera del recinto?

¿Y las actividades paralelas? Otros años había sesiones de cine nocturnas, maratón de episodios de series diversas, campeonatos y concursos varios aprovechando el certamen,… pero parece que Comic Barcelona no tenga gancho. ¿Y ponerse de acuerdo con el Festival de cine de Sitges, con el concurso para el cartel de las fiestas de la Mercé, con la sala Phenomena Experience, o con los cines Verdi, o con la Filmoteca,… ¡o incluso con el Fútbol Club Barcelona! Buscar apoyos, confidencias, convergencias y coordinación.

He buscado cómics que no he encontrado. Eso antes no me pasaba. Encontraba todo lo que buscaba. Ediciones antiguas de obras de Tom y Janry, de Alan Davis, o de Fauche, Léturgie y Luguy, por ejemplo.