Lucas se dedica al tráfico de diamantes y viaja a San Petersburgo para vender una rara variedad de diamantes azules de dudosa procedencia. Cuando el trato se va a pique, Lucas pone rumbo a Siberia para encontrar a su socio y recuperar los diamantes. Allí conoce a Katya, propietaria de una pequeña cafetería, con quien empieza una relación. Según va aumentando la pasión entre Lucas y Katya, también van complicándose las ramificaciones del traicionero mundo de los diamantes. En medio de ese cóctel explosivo, Lucas intenta escapar de un mundo en el que parece estar atrapado.