Quizás se nos ha notado en anteriores ocasiones, pero es que Nicolas Cage no es santo de nuestra devoción. Lo siento, puesto que el chico ha demostrado que no necesitaba el poderoso apellido de su tío Francis Ford Coppola para ganarse un hueco entre lo más granado de Hollywood, incluso para poder lucir una estatuilla dorada al mejor actor, pero los últimos años le han convertido en uno de los actores menos rentables, pese a ser de los más prolíficos. Los datos lo confirman, y a nosotros no nos sorprende.

El actor Nicolas Cage, infatigable, sigue encadenando trabajos sin pausa,… y sin tino. Y es que el sobrino de Francis Ford Coppola es, quizás, el actor más prolífico de Hollywood, pero la mayoría de las películas en las que participa son mediocres,… y el resto insufribles thrillers de acción que no duran ni una semana en cartelera y que deberían irse directas al mercado del DVD. No hace mucho decíamos lo mismo de «Bajo amenaza», de «Contrarreloj», de «El Pacto», de «Ghost Rider 2: Espíritu de Venganza», y de tantas otras más, y no nos equivocábamos. Pero, pese a ello, Nicholas Cage es eterno y sigue haciendo decenas de películas cada año. Del actor que en los años ochenta se atrevió con «El beso del vampiro», «Hechizo de Luna», «Arizona Baby», «Corazón Salvaje» o «Birdy», que ganó un Óscar por su papel de alcohólico en «Leaving Las Vegas», ya no queda nada. 
Su próximo intento para recuperar el tiempo perdido es «Joe», un drama que adapta la novela homónima de Larry Brown del año 1991, dirigido por David Gordon Green, en el Cage que interpreta a un ex-presidiario que, al salir de la cárcel, llega a un pequeño pueblo de Texas, donde comienza a trabajar en una empresa maderera con la voluntad de redimirse de sus pecados del pasado. A la empresa llega Gary, un joven frágil y obligado a trabajar para salvar a su familia, y Joe decide protegerle para ofrecerle un futuro que su pueblo y su propia familia, con un padre alcohólico al frente, le está negando.

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