El 31 de agosto del año 1997, un coche se estrellaba en el túnel de la plaza del Alma en París, y entre los hierros retorcidos de los restos del vehículo fallecieron el conductor Henry Paul, el egipcio Dodi Al-Fayed y la británica Diana Frances Spencer, primera esposa del príncipe Carlos de Gales. Era, por supuesto, Lady Di.

Era evidente que, tarde o temprano, la vida (y sobretodo la muerte) de la primera esposa del príncipe Carlos de Gales iba a llegar a la gran pantalla. El personaje hace muchos años que supero a la persona real que vivía detrás del título de Lady Di, la hija menor de John Spencer y Frances Ruth Burke Roche que vivió una vida desgraciada aunque fue señalada como un mito de la cultura británica y en un personaje imprescindible de la historia mundial reciente. Como decía Jim Morrison, la llama que más brilla es la primera que se consume.
En el biopic “Diana” viajaremos a Pakistan, en el año 1997, cuando la princesa Diana fue a conocer a la familia del Dr. Hasnat Khan, el hombre con quien deseaba casarse. Diana, una de las mujeres más famosas y bellas del mundo, esperaba persuadir a la madre del cirujano haciéndole ver que sería la esposa adecuada para su hijo. De haber tenido éxito, los acontecimientos de aquel verano podrían haber sido muy diferentes…
Protagonizada por Naomi Watts, a quienes algunos ya señalan como candidata al Óscar por este papel, “Diana” es una emotiva historia de amor sobre la familia, la amistad y las calamidades que puede acarrear la fama, dirigida por Olivier Hirschbiegel (“El hundimiento”) con guión de Stephen Jeffrey.
“Diana” se estrena en Reino Unido en Septiembre.

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