En 1976 una sangrienta Sissy Spacek en la ducha sedujo a unos pocos… y aterrorizó a muchos otros. Basada en la novela de terror del prolífico escritor de Maine Stephen King, la película de Brian De Palma vuelve a los cines con una nueva versión, dirigida ahora por Kimberly Peirce y protagonizada por Chloë Grace Moretz, para contarnos la misma historia: humillación, ira, sangre y telequinesis.

La directora Kimberly Peirce (“Boys Don’t Cry”), con un guión de Roberto Aguirre-Sacassa, es la responsable de la tercera adaptación de la novela “Carrie” de Stephen King a la gran pantalla, en esta ocasión con Chloë Grace Moretz (“Kick-Ass”) como la introvertida adolescente con poderes telequineticos Carrie White, y la pelirroja Julianne Moore como su perturbada y religiosa madre Margaret White, que intentarán emular el éxito del clásico del cine de terror del año 1976 de Brian De Palma que protagonizaron Sissy Spacek y Piper Laurie.
Este remake volverá a llevarnos hasta el tranquilo suburbio de Chamberlain, en Maine, el hogar de la profundamente religiosa y conservadora Margaret White y su hija Carrie. Carrie es una dulce y sumisa chica que ha sido marginada, y a quien gracias a su madre Margaret ha vivido sobreprotegida de la sociedad. La maestra de Gimnasia Desjardin trata de proteger en vano a Carrie de las chicas locales lideradas por la popular Chris Hargenson, pero solo su mejor amiga, Sue Snell, se arrepiente de sus acciones. En un esfuerzo para para compensar las cosas, Sue le pide a su novio, Tommy Ross, que lleve a Carrie al baile. Empujada al limite por sus compañeros en el baile, Carrie desata un desastre telequinético y un baño de sangre.
Junto a Grace Moretz y Moore, el reparto de este remake de “Carrie” cuenta también con Skyler Wexler, Judy Greer, Gabriella Wilde, Portia Doubleday, Ansel Elgort, y Alex Russell, entre otros. Los cines de nuestro país la esperan para el mes de octubre.

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