En noviembre de 2019, la operación policial Marea Negra interceptó al primer narcosubmarino en Europa dedicado al tráfico de estupefacientes y que transportaba más de tres mil kilos de cocaína a través del océano Atlántico. Dentro del buque, de construcción artesanal, viajan tres hombres que intentan anteponerse a todas las adversidades: tormentas, averías, hambre, peleas y un constante acoso policial.