A finales de este mismo verano los cines IMAX de Madrid y de Barcelona cerrarán sus puertas, después de acumular tres años de pérdidas consecutivas y con una deuda reconocida que supera los 5,5 millones de euros. Una mala gestión, el descenso incesante de espectadores, la ausencia de estrenos cinematográficos y novedades, la falta de mantenimiento del material… son algunas de las causas que dejarán solamente cines IMAX en Leganés, Palma de Mallorca y Valencia.

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