Un joven corredor de bolsa británico, Nicholas “Nicky” Winton, ayudó a rescatar a cientos de niños de los nazis en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Un acto de compasión casi olvidado durante 50 años, y del que Nicky vive atormentado por los fantasmas de los niños a los que no pudo rescatar, culpándose por no haber hecho más.