Tengo la impresión de que la adaptación televisiva del cómic de Grant Morrison y Darick Robertson, Happy!, está pasando injustamente desapercibida entre el propio fandom, y no es justo, ya que la serie dirigida por Brian Taylor y David Petrarca es una auténtica maravilla que te golpea por la brutalidad de sus tramas y de sus escenas de acción.

No he leído el cómic de Morrison y Robertson, pero os puedo asegurar que a poco que se parezcan, serie y cómic, merecerá la pena y es que con una total apariencia de cuento para niños, Happy! se desvela como una brutal serie en la que se denuncia la corrupción policial, el tráfico de niños como esclavos sexuales, el maltrato de todo tipo y cómo llega a afectar todo eso a los agentes de la ley que trabajan contra ello. Eso sí, no lo hacen con suavidad, sino impactando con humor negro, violencia… es un mensaje contundente que nos impacta en la mandíbula.

Así es, puede que el personaje de Nick Sax, interpretado por el veterano Christopher Meloni, tocó fondo tras volverse ligeramente loco al ver cierta escena que os perseguirá en vuestras pesadillas (y lo digo con todo el convencimiento) y que a él le llevó a convertirse en asesino a sueldo, alcohólico y drogadicto (imaginaos). Todo ello cambiará cuando sepa que su hija, de la que no sabía ni su existencia, ha sido secuestrada por un psicópata al que comienza a perseguir poco después de que se le aparezca un unicornio azul, el amigo imaginario de su hija (le costará un poco darse cuenta de que no es una alucinación), y le ponga en la pista para encontrar a su secuestrador, un loco disfrazado de Papá Noel.

A partir de ese instante comienza una odisea de golpes, asesinatos, heridas, mutilaciones… Nick Sax, que más o menos deja sus vicios al saber del apuro de su hija, se va a llevar por delante a quien sea con tal de rescatar a su hija. Acompañado, como un gran sidekick, por Happy! el amigo imaginario de la pequeña y por su excompañera del cuerpo: la detective Meredith McCarthy (Lili Mirojnick).

Un dúo sensacional

No sé cuánto de la adaptación de Patrick Macmanus y Brian Taylor respeta lo visto en el cómic de Grant Morrison y Darick Morrison (se lo preguntaremos a Santi ya que reseñó el cómic y aún tiene pendiente ver la serie) pero, la serie, tal cuál está, es una maravilla no apta para todos los estómagos por su nivel de violencia. Ni se os ocurra dejar que la vean los niños, hay escenas dantescas y no querréis tener que explicarles para qué secuestran a la hija de Sax.

Por cierto, os alegrará saber que habrá 2ª temporada en SyFy, esperemos que llegue pronto a Netflix.