Fe de etarras transcurre en el cálido verano de 2010 en una capital de provincias española. Un peculiar comando, formado por un veterano que necesita demostrar que no es un cobarde (Javier Cámara), una pareja cuyo compromiso depende de la continuidad de la banda (Miren Ibarguren and Gorka Otxoa)  y un manchego que se cree que entrar en el comando le hará sentir como si fuera Chuck Norris (Julián López), se atrincheran en un piso franco a la espera de recibir una llamada para pasar a la acción. Mientras tanto, la selección española arrasa en el Mundial de Sudáfrica y todo el país lo celebra a su alrededor, para mayor frustración del ridículo comando.