La película de Baltasar Kormákur se queda para mi gusto a escasa distancia de hacer “cima”. Es interesante, es espectacular, es bella en bastante escenas (por desgracia no todas en escenarios naturales y tampoco en el Himalaya), la aventura y el drama te encogen el ánimo en muchos momentos; sin embargo tiene sus peros que bajan la nota, quizás demasiados personajes y no todos bien aprovechados, quizás cierto follón expositivo y quizás menos emoción de la requerida. Eso sí, el tramo final de “Everest” es imponente anímica y visualmente.

 

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Países: EEUU y Reino Unido.
Duración: 121 min.
Género: Drama, aventuras
Reparto: Jason Clarke, Josh Brolin, Keira Knightley, John Hawkes, Jake Gyllenhaal, Sam Worthington, Martin Henderson, Emily Watson, Michael Kelly, Thomas M. Wright
Guión: Mark Medoff y Simon Beaufoy.
Música: Dario Marianelli.
Distribuidora: Universal Pictures International Spain.
Estreno en España: 18 Septiembre 2015.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.

 

 

Recomendada para los amantes del deporte de aventura y los que quieran un rato de evasión aventurera. Anecdóticamente decir que ya se hizo en 1997 una película para la televisión sobre el mismo suceso llamada en España “Tragedia en la montaña” (“Into thin air”)

Poco subjetivo voy a ser con esta película porque el alpinismo y la aventura son dos temas que me fascinan, así que poco hace falta para que un argumento que habla sobre un drama en el Everest me entretenga y me interese. Probablemente para afinar con vuestros gustos (si no os apasiona este tema) debáis restar una estrellita a la valoración para haceros una idea más aproximada de qué esperar.

Lo que nos cuentan en este caso es una dramática y peligrosa ascensión que tuvo lugar a mediados de los años 90’s en la que una gran tormenta puso en peligro la vida de varias expediciones comerciales. Sí, comerciales, uno de los aspectos más interesantes de esta película es que demuestra como la idealista y romántica pretensión (por la escasez de medios con los que ascendían en el siglo pasado) de ascender al pico más alto del mundo ha terminado convirtiéndose en una afición de aventureros con bolsillo (hoy los medios son muchos y bastante mejores) y ha perdido parte de su espíritu original para convertirse en muchos casos en un capricho caro para los que pagan y un negocio rentable para los que les conducen, con todo lo que ello conlleva. Me parece importante que se explique como, a pesar del peligro, el Everest se ha convertido en algo así como un parque de atracciones para aventureros de todo pelaje.

Una ascensión por encima de los 7.000 metros es una lucha contra la muerte porque el ser humano no está preparado para resistir en tales condiciones, eso lo exponen con nitidez y multiplica la intensidad dramática del argumento, por lo que aplaudo que hayan decidido “perder tiempo” con ello y con los preparativos aún a costa de que la acción tarde un poco en arrancar.

“Everest” lo que sí creo es que desaprovecha en cierto modo algunas de sus bazas dramáticas. El tramo final, en torno a cuarenta minutos, son intensos y vibrantes (la banda sonora de Dario Marinelli ayuda mucho a ello), pero me da la sensación de que daba todavía más juego y únicamente con que hubieran explicado mejor el ascenso y descenso (a veces un poco farragosos) y hubieran utilizado mejor a los actores lo habrían conseguido (concretamente que Jake Gyllenhall salga tan poco me hace sospechar que ha habido tijera en la sala de montaje y si la ha habido es muy probable que la emoción haya perdido músculo en el proceso). También creo que han incorporado un reparto de relumbrón con muchos personajes y esa coralidad no la han sabido llevar bien del todo perdiendo parte del interés que tenían cada uno de los protagonistas por su lado.
Me cuentan también que no todo se rodó en el Everest (bueno, eso era lógico, hubiera sido imposible hacerlo en las condiciones de una ascensión y se ve que la segunda unidad que sí lo hizo tuvo un accidente en el que murieron 16 sherpas) y la verdad es que, pese a todo, la película goza de escenarios espectaculares en cualquier caso; pero me da la sensación que visualmente todo impacta mucho más cuando las escenas sí están grabadas allí o al menos es lo que se nota cuando aparece Katmandú y Lukla. Para los que somos fans de Jesús Calleja, es inevitable recordar como cuenta siempre la impresión que produce aterrizar en el aeropuerto de Lukla (por la altura a la que está situado y lo corta que es la pista de aterrizaje) y aquí prácticamente ni hacen mención a ello, que no es necesario, pero es un buen ejemplo de oportunidad perdida a nivel narrativo.

Ya digo que “Everest” me entretuvo y mucho, incluso salí contento del cine; pero no puedo evitar pensar en los peros, en que está misma película podría ser mucho mejor porque había un buenísimo material para ello. Podríamos decir que está por debajo de sí misma y en gran parte es porque las posibilidades dramáticas eran infinitas (obsérvese por ejemplo como no aprovechan suficientemente ciertas muertes y cuando se producen te quedas un tanto frío e indiferente, nunca mejor dicho, cuando no debería ser así). De nuevo lo mejor vuelve a ser lo esencialmente técnico, la factura visual, el soundtrack (incluyendo sonidos, no sólo música).
Al menos “Everest” si queda como testimonio de un suceso real para la posteridad, aclara como nada tiene que ver cierto alpinismo con el que era y explica de forma clara y precisa por qué este deporte de aventura es tan sumamente peligroso. Todo esto y el haberme entretenido dan sentido al precio de la entrada, pero me sigo quedando con “Viven”, “Máximo riesgo” (aunque sea menos realista) y sobretodo con el documental “Touching the void” que es una auténtica maravilla.