Trigésimo cuarta entrega de esta sección de ViaNews con reseñas breves de cómics, libros, películas, videojuegos, series de televisión, e incluso música, de hoy y de ayer, que merecen la pena recuperar del olvido de nuestras estanterías, o buscar un ejemplar en buen estado en el rastro, o acercarse a una tienda antes de que se agote: Centennial, Sola en la oscuridad y Chanmage Purin.

Centennial (NBC, 1978-1979).
Ahora que tan de moda están las series de televisión conviene recordar alguna prácticamente imposible de encontrar como este western protagonizado entre otros por Richard Chamberlain, Richard Crenna o Barbara Carrera que se emitió en Estados Unidos en 1978 y llegó a España un poco más tarde y que recorre la historia de la ciudad de Centennial en Colorado desde el siglo XVIII hasta la década de los 70’s del siglo XX.
 
Sola en la oscuridad (Terence Young, 1967).
Audrey Hepburn demuestra que no es sólo un icono para jovencitas con la cabeza llena de pajaritos al interpretar a una mujer ciega que vive sola en un apartamento de Manhattan y que es acosada por una panda de mafiosos, y convierte una película en un tour de force brillante con un magnífico final que, a mi entender, tuvo mucha influencia en el final de [Rec] de Jaume Balagueró.

Chanmage Purin (Yoshihiro Nakamura, 2011).
Desde hace ya más de 10 años (aterra, por cierto de cuantas cosas “hace 10 años” cuando llega uno a la treintena) tengo por costumbre acudir al artículo anual de Harry Knowles (factotum de Ain’t it cool news) en el que enumera las 10th mejores películas del añoi, y no es tanto por amor a las listas o porque coincida en gustos con el Sr. Knowles, sino porque siempre se desmarca con alguna sorpresa que recuperar y que este año es está pequeña joya del cine japonés en la que uno samurai de la época Edo viene a parar al Tokio actual y entabla relación con una madre soltera y su hijo de 7 años (de ahí el título americano A boy and his samurai) de la mano de quién acaba convirtiéndose en un maestro ¡pastelero! y que es cine naif y de desarrollo lento para el viciado gusto occidental, pero que está preñada de la influencia del mejor manga y anime, como sucedía con la anterior pelicula de Yoshihiro Nakamura, Fish Story, aún más recomendable, pero, reconozco, de un público más reducido por lo friki de su propuesta de como una canción punk japonesa salva el mundo de destrucción.