Cuadragésima entrega de esta sección de ViaNews con reseñas breves de cómics, libros, películas, videojuegos, series de televisión, e incluso música, de hoy y de ayer, que merecen la pena recuperar del olvido de nuestras estanterías, o buscar un ejemplar en buen estado en el rastro, o acercarse a una tienda antes de que se agote: Los hermanos McMullen, Inferno y Juzgado de Guardia.

«Los hermanos McMullen» (Edward Burns, 1995).
La película con la que se dió a conocer Edward Burns, un director y actor que se ha quedado en una brillante promesa y que sin embargo tiene una filmografía bastante curiosa. Ésta película en concreto ganó el gran premio del jurado en Sundance y posee un guión cargado de buenos diálogos.

«Inferno» (Marvel Comics, 1989).
Corría el año 89, antes de los infames años 90 y en las colecciones mutantes el Infierno llegaba a la Tierra en una saga que cruzaba a todas las series y que desvelaba Factor-X al resto de grupos que aún daban por muerta a Jean Grey. La caída al Lado Oscuro de Madelyne Pryor, la transformación de Illyana Rasputin… pero todo el mundo se quedaba con Logan besando a Jean Grey… y es que el oportunismo ya existía hace años… La saga contó con nombres como Louise Simonson, Chris Claremont, Steve Engelhart, Gerry Conway, David Michelinie, Ann Nocenti, Walter Simonson, Jon Bogdanove, Terry Austin, y Julianna Jones, Forum la recopiló en veinte grapas que aún conservo como un tesoro: mi primera serie regular completa.

«Juzgado de Guardia» (NBC, 1984-1992).
A mediados de los años ochenta, cuando las series de televisión aún no tenían el prestigio del que gozan hoy, la sitcom de la cadena NBC «Juzgado de Guardia» («Night Court» en su versión original) consiguió mantenerse nueve años en antena y emitir casi doscientos episodios. La comedia narraba las peripecias y juicios de un juzgado de guardia de Nueva York, presidido por un juez joven y excéntrico, con un fiscal engreido y mujeriego, con un alguacil imponente y bonachón, y una abogada sexy e ingénua, además de una legión de personajes secundarios que generaban mil y una situaciones surrealistas en cada episodio. Todo un clásico que, en el año 2008, mereció un homenaje de «30 Rock», con el reparto original interpretandose a sí mismo.