El fenómeno de los muertos vivientes empieza a ser algo más que una moda pasajera. El género, que ya ha invadido la televisión y los cómics, además de la literatura, parece que no tiene ni freno ni fin. Incluso «Star Wars» sucumbió al empuje de los come-cerebros.

Inmersos en pleno fenómeno zombie, que nos envuelve desde todos los frentes, y habiendo vivido ya todas las versiones del apocalipsis de muertos vivientes imaginable, cada día aparece alguna propuesta diferente que nos descubre que aún había un margen para la sorpresa y la innovación en el género.
Sí, parecía que el fenómeno zombie había tocado todas las variantes imaginables, desde los apocalipsis causados por una plaga vírica incontrolada al estilo «Resident Evil» hasta zombies en el medioevo hispano, pasando por la versión Marvel de los come-cerebros o el romanticismo de Jane Austen pasado por el filtro de los muertos-vivientes. Pero el género se reinventa cada día, y ofrece nuevas posibilidades. Cuando parece que es imposible exprimir más el limón, las editoriales nos sorprenden con nuevas y atractivas sugerencias, con variantes muy seductoras.
La saga galáctica «Star Wars» no escapó al fenómeno y el mismísimo George Lucas dobló la rodilla y cedió al empuje de los zombies con el libro «Star Wars. Las Tropas de la Muerte» de Joe Schreiber, que publicó en castellano Timun Mas. Y si con eso no fuera suficiente, un buen número de artistas y dibujantes, como Matt Busch, se han animado a redibujar los carteles de las dos trilogías cinematográficas, la clásica y la precuela, añadiendo una temática de apocalipsis zombie.

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