“Blade: Red Band” llega a España de la mano de Panini Cómics con la promesa de mostrarnos al cazador de vampiros en su versión más cruda y sangrienta.Tras los sucesos de «Caza Sangrienta«, el cazavampiros por excelencia debe reinventarse para coger su sitio en el Universo Marvel que nos toca.
Un nuevo amanecer para el Caminante Diurno. Durante años, Blade ha sido el más mortífero cazavampiros del Universo Marvel. Ahora, tras los sucesos de Caza Sangrienta, ¿qué queda de él? ¿Ha sobrevivido el vampiro que vive dentro de Blade? ¿Y el hombre? Descúbrelo, en su más sangrienta aventura.
“Blade: Red Band” sigue explotando esa línea que Marvel Comics se sacó del sombrero con «Caza Sangrienta» como punto de inicio. Una línea «Red Band» suena a algo más adulto, con violencia desatada y un enfoque sin filtros. La realidad, sin embargo, queda algo por debajo de esas expectativas: el cómic cumple, tiene momentos disfrutables, pero no termina de justificar la etiqueta ni de consolidarse como una obra imprescindible dentro del catálogo Marvel. Es, en pocas palabras, un tomo pasable que se deja leer, aunque deja la sensación de que podía haber sido mucho más.
La historia arranca tras los sucesos de «Caza Sangrienta», donde Blade quedó marcado no solo física, sino también espiritualmente. Cargado de culpa por haber sido manipulado por Varnae y obligado a liderar un ejército de vampiros, el antihéroe inicia su nueva aventura en una especie de purgatorio personal. Lo vemos castigarse a sí mismo, intentando hallar redención, pero como buen protagonista de Marvel, la calma le dura poco. Aparece un nuevo tipo de amenaza: vampiros que no solo dependen de colmillos y fuerza bruta, sino que también dominan la magia. Esa mezcla de folklore vampírico clásico con toques de hechicería oscura le da un aire interesante al arranque, aunque la trama avanza a trompicones y se nota que Bryan Hill, el guionista, está más preocupado por crear atmósfera que por darle dinamismo al relato.
Uno de los puntos positivos es que Blade mantiene intacta su personalidad: seco, contundente, con esa mezcla de arrogancia y amargura que lo hace tan carismático. El guion sabe capturar su voz y eso se agradece, porque sin esa chispa el cómic perdería casi todo su encanto. A nivel visual, el trabajo de C.F. Villa y más adelante de Federico Blee tiene energía, sobre todo en las escenas de acción. Blade se mueve como un samurai urbano, rápido y letal, y en ese sentido sí hay páginas que transmiten pura adrenalina. Para cinco números que son, resulta extraño que no se mantenga un dibujante fijo.
El problema está en el ritmo y en la falsa promesa de la «Red Band«. Si uno espera un festival de violencia gráfica, lo que encuentra es algo más contenido: sí, hay decapitaciones y criaturas deformes, pero nada que se sienta realmente transgresor o que lo distinga demasiado de un cómic Marvel convencional con calificación para adultos. Es un título que insinúa más de lo que muestra, y por eso puede dejar un regusto amargo en quienes buscaban un cómic que rompiera moldes. Para ser claros, les han quitado las onomatopeyas que tapan la sangre y ya. Poco más de adulto hay.
La miniserie se extiende a lo largo de cinco números y, a medida que avanza, introduce elementos atractivos. Por un lado, Elena, una cazadora de vampiros con un brazo mecánico, que comienza desconfiando de Blade y acaba encontrando en él un aliado necesario. Su relación aporta tensión dramática y también algunos de los mejores diálogos, porque ambos comparten la misma rabia, pero la canalizan de maneras distintas. Por otro, la aparición de Pontius Van Helsing, un descendiente del famoso linaje de cazadores que ha caído en la tentación vampírica. Este antagonista es quizá lo más llamativo de la historia: un enemigo con trasfondo histórico, poder desmedido y una retorcida filosofía que lo convierte en una amenaza de verdad. El por qué de esos nombres lo explica el propio villano.
El cuarto número logra elevar un poco el interés al ahondar en la relación entre Blade y Elena, mostrando cómo ambos deben superar sus prejuicios y aprender a trabajar juntos. También aporta cierta reflexión sobre el peso de la culpa y la necesidad de seguir adelante, un tema que encaja bien con el estado mental de Blade tras «Caza Sangrienta«. Y aunque el villano Pontius se presenta como un rival de altura, con ecos de monstruos históricos como Vlad el Empalador, la ejecución nunca termina de alcanzar la épica que promete. Todo se encamina hacia un final que, si bien cierra la trama de manera correcta, tampoco deja huella.
«Blade: Red Band» aparece en formato tipo Marvel Premiere, etiquetado como «especial», aunque parece que el tipo de papel es un poco mejor. Contiene las portadas variantes, varios artículos de la casa y los Spot On.
En definitiva, este tomo de «Blade: Red Band» funciona como lectura de entretenimiento ligero para los seguidores del personaje, pero difícilmente convencerá a quienes busquen una historia más arriesgada o un despliegue visual realmente adulto. Tiene buenas ideas, personajes interesantes y algún que otro momento potente, pero la sensación general es que Marvel jugó sobre seguro. Ni el guion se atreve a romper del todo las fórmulas conocidas ni el arte aprovecha al máximo la libertad que supuestamente da la etiqueta «Red Band«. Se disfruta, sí, pero se olvida con la misma rapidez.
Blade: Red Band
Autores: Federica Mancin, Bryan Hill y C. F. Villa
Fecha de publicación: Julio de 2025
Edición original: Blade: Red Band #1-5
ISBN: 9791370130800
Formato: 17x26cm. Comic-Book con lomo. Color
Páginas: 128
Precio: 12,00 euros











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