«Wonder Woman en los cincuenta«, publicado por Panini Cómics con el sello Archivos DC funciona como una máquina del tiempo, un pelín descacharrada. Este recopilatorio rescata una etapa fundamental para comprender la evolución de la amazona más famosa del cómic, aunque también una de las más contradictorias de su historia. No es un libro pensado para descubrir las mejores aventuras de Diana de Themyscira, sino para observar cómo un icono sobrevivió a una década marcada por la censura, el conservadurismo y los profundos cambios que vivía la industria estadounidense. El resultado es una lectura tan fascinante como irregular, pero de enorme valor para cualquiera que disfrute explorando la historia del medio.

Archivos DC. Wonder Woman en los cincuentaDurante la década de los cincuenta, la Princesa Amazona lucha en nombre de la justicia contra organizaciones de espías, robots, malvadas sociedades secretas, seres sobrenaturales y mucho más. Además, una reportera descubre los mayores secretos de Diana en un viaje a la Isla Paraíso.

Tras la muerte de William Moulton Marston, creador del personaje, Wonder Woman perdió gran parte de la personalidad que la había convertido en una heroína revolucionaria durante los años cuarenta. La llegada de Robert Kanigher como principal responsable de la serie supuso un cambio evidente de rumbo. Sus historias son mucho más convencionales y abrazan sin demasiados complejos los valores predominantes de la sociedad estadounidense de la época. La Wonder Woman combativa, independiente y cargada de simbolismo feminista deja paso a una protagonista mucho más domesticada, inmersa en aventuras donde las pruebas iniciáticas, las lecciones morales y los enredos románticos adquieren un protagonismo excesivo.

Eso no significa que el volumen carezca de interés. Todo lo contrario. Leer hoy estas historias permite comprobar cómo el personaje fue adaptándose para sobrevivir en un contexto muy complicado. La influencia del Comics Code y el clima de sospecha generado por figuras como Fredric Wertham obligaron a simplificar las tramas y eliminar buena parte de los elementos que habían hecho especial a la heroína. La acción se vuelve más inocente, los conflictos pierden intensidad y Steve Trevor pasa demasiadas páginas intentando convencer a Diana de que lo mejor que podría hacer es casarse con él. Vista con ojos actuales, esta insistencia resulta incluso cómica por lo repetitiva que llega a ser.

Robert Kanigher tampoco ayuda demasiado con unos argumentos que caen con frecuencia en la repetición. Muchas historias siguen exactamente la misma estructura: Diana debe superar una serie de pruebas imposibles para conseguir algún elemento de su equipamiento o demostrar que merece portar alguno de sus símbolos más representativos. El origen del lazo, la tiara, las sandalias o el famoso avión invisible reciben explicaciones que hoy pueden parecer extravagantes, pero que contribuyeron a consolidar buena parte del imaginario clásico del personaje. Aunque el desarrollo sea bastante formulaico, es curioso descubrir de dónde nacieron muchos conceptos que décadas después seguirían formando parte de la mitología de Wonder Woman.

Uno de los grandes atractivos del tomo está en su apartado gráfico. Harry G. Peter, inseparable compañero artístico de William Moulton Marston durante tantos años, continúa ofreciendo unas páginas con un encanto muy particular. Su estilo, claramente heredero de la Edad de Oro, puede parecer anticuado frente a los estándares actuales, pero posee una personalidad inconfundible. Sus composiciones transmiten una sensación casi artesanal y mantienen viva parte de la identidad visual que definió a Wonder Woman desde sus primeras aventuras.

El verdadero cambio llega con la incorporación de Ross Andru. Aunque todavía estaba lejos de alcanzar la madurez artística que demostraría años después en otros títulos, aquí ya se aprecia su enorme talento para modernizar la imagen de Diana. El personaje adquiere un aspecto mucho más estilizado, elegante y cercano a la estética de finales de los cincuenta. Muchos de los rasgos que el gran público asociaría décadas después con Wonder Woman, incluida la versión televisiva protagonizada por Lynda Carter, parecen empezar a tomar forma bajo su lápiz. También resulta interesante comprobar cómo diferencia visualmente a Wonder Woman de Diana Prince mediante pequeños detalles de lenguaje corporal y diseño.

El recopilatorio incluye además dos historias de la Sociedad de la Justicia provenientes de «All Star Comics» escritas por John Broome. Aunque Wonder Woman no ocupa en ellas un papel especialmente protagonista, estas aventuras ofrecen un nivel narrativo superior al de buena parte del material principal. El guionista demuestra una imaginación mucho más desatada y construye misterios mucho más estimulantes, especialmente en el enfrentamiento contra La Llave. Son relatos que anticipan muchas de las virtudes que el autor desarrollaría posteriormente durante la Edad de Plata de DC.

También resulta llamativo asistir al nacimiento de ideas que tendrían un recorrido enorme dentro del universo de la amazona. Aquí aparecen las primeras versiones de Wonder Girl, todavía concebida simplemente como una Diana adolescente en Isla Paraíso, además de nuevas revisiones de su origen y numerosos elementos que más adelante serían reinterpretados por generaciones posteriores de autores. La continuidad cambia constantemente y muchas historias contradicen a las anteriores sin ningún reparo, pero esa falta de coherencia forma parte del encanto de una época en la que el concepto de universo compartido todavía estaba muy lejos de convertirse en una prioridad editorial.

La edición de Panini Cómics, en formato de tapa blanda con solapas, merece además un reconocimiento por recuperar un material que rara vez protagoniza las conversaciones cuando se habla de Wonder Woman. No estamos ante una recopilación destinada al lector que solo busca grandes epopeyas superheroicas, sino ante un auténtico documento histórico que permite seguir la evolución del personaje y, al mismo tiempo, observar cómo cambiaban las sensibilidades sociales de toda una década. Algunas historias han envejecido mal, otras conservan un encanto ingenuo imposible de reproducir hoy y casi todas desprenden esa mezcla de imaginación desbordante y absoluta falta de complejos tan característica del cómic clásico estadounidense.

Lo positivo es que cada recopilación de historias está acotada por su sección correspondiente. Por ejemplo: «Los orígenes de Wonder Woman» nos lleva a historias ancladas en el pasado de la heroína. «La armadura de la moda: La lista de la equipación» nos desvela secretos de las herramientas de trabajo de Wonder Woman, como su famoso lazo. «Veo doble» con el típico enfrentamiento contra «gemelos», «Su jornada laboral«, donde Diana recurre a trabajos tan disparatados como pasear un dinosaurio en carrito de bebé… Y así varias secciones más que hacen llevadera la lectura de estas extravagantes aventuras.

En definitiva, «Wonder Woman en los cincuenta» quizá no sea la mejor etapa de Diana, pero sí una de las más reveladoras para comprender por qué el personaje consiguió mantenerse vivo mientras tantos otros héroes desaparecían. Es una lectura recomendable para coleccionistas, aficionados a la historia del cómic y seguidores de Wonder Woman que quieran conocer cómo se forjó buena parte de su iconografía moderna. Un viaje curioso, desigual y, precisamente por eso, tremendamente interesante.

Wonder Woman en los cincuenta
Autores: Arthur F. Peddy, Ross Andru, Frank Giacoia, Harry G. Peter, John Broome, Robert Kanigher
Fecha de publicación: Abril de 2026
Edición original: Wonder Woman 45, 50, 60, 66, 72, 76, 80, 90, 94, 95, 98-101, 103, 105, 107 y 108, All Star Comics 56-57 y Sensation Comics 97-100
ISBN: 9791370136253
Formato: 17x26cm. Rústica con solapas. Color
Páginas: 320
Precio: 35,00 euros