Panini Cómics nos trae «Amanecer de DC. Superman #2: El Encadenado«, la continuación de la saga montada por Joshua Williamson para el enésimo relanzamiento de la serie del Hombre de Acero. En esta ocasión se las tendrá que ver con un peligroso adversario que ha pasado mucho tiempo encadenado en una prisión de Lex Luthor.
Superman averigua que Lex Luthor mantuvo un prisionero durante décadas en las profundidades de la Isla Stryker. ¿Quién es y por qué Lex le encerró? El Hombre de Acero se verá amenazado por la liberación del Encadenado, contra quien quizás ni sirva una armadura superpoderosa… No será la única nueva amenaza: un Brainiac transformado, un vengativo escuadrón a las órdenes de Lex Luthor, y hasta su madre… ¡¿y su hija?!
Superman sigue viviendo un momento especialmente estimulante en este Amanecer de DC, y este segundo tomo de la etapa de Joshua Williamson viene a confirmarlo. Si el primer volumen servía para recolocar piezas, redefinir el statu quo y sorprender con una idea tan potente como arriesgada —Clark Kent al frente de Supercorp—, este nuevo recopilatorio pisa el acelerador y demuestra que aquello no era un simple truco inicial. Aquí hay ambición, ganas de mirar al pasado sin quedarse atrapado en él y, sobre todo, una voluntad clara de convertir Metrópolis en algo más que un decorado reconocible. El resultado es un cómic muy potente y entretenido, fiel al espíritu de la serie y el personaje.
«Amanecer de DC. Superman #2: El Encadenado» incluye los números 6 al 12 americanos del sexto volumen de Superman. Además, el séptimo número tiene mayor extensión de páginas y nos trae dibujante invitados como Dan Jurgens, Norm Rapmun y Edwin Galmon. Jurgens relata la trayectoria de Luthor en pocas páginas y lo hace con maestría de dibujante veterano.
Conviene recordar de dónde venimos. En el primer tomo, Superman heredaba Supercorp tras la caída en desgracia de Lex Luthor, una decisión que ponía a Clark en una posición incómoda pero fascinante: seguir siendo el héroe incorruptible de siempre mientras gestionaba una multinacional con recursos casi ilimitados. Williamson utilizaba esa premisa para resolver conflictos clásicos —Parásito, Silver Banshee, Livewire— desde ángulos más humanos y menos contundentes, explorando las posibilidades de usar el poder (económico, tecnológico, simbólico) para hacer el bien. Al mismo tiempo, el autor iba sembrando pequeñas pistas, tensiones soterradas y secretos de Metrópolis que apuntaban a que no todo iba a salir tan bien.
Este segundo volumen recoge esa siembra y la convierte en tormenta. El eje central gira en torno a El Encadenado, un nuevo villano que parece sacado de la mejor tradición de Superman, pero que en realidad funciona como una brillante relectura de muchos de sus fantasmas clásicos. Sammy Stryker, hijo del fundador de la prisión de la isla Stryker, fue utilizado como conejillo de indias por Lex Luthor décadas atrás, dotado de poderes de telequinesis táctil y posteriormente ocultado bajo la isla, literalmente encadenado y borrado de la historia. Cuando Superman descubre su existencia, hace lo que siempre haría: liberarlo. Y ahí es donde todo se complica.
Joshua Williamson juega con una idea muy potente: las mejores intenciones pueden tener consecuencias devastadoras. El hecho de que Clark descubra a Sammy está directamente relacionado con su acceso a los recursos de Supercorp, y esa misma conexión con la empresa de Luthor es lo que empuja al Encadenado a desatar su ira contra Metrópolis.
A nivel de construcción de mundo, este tomo es una delicia para el lector veterano. Joshua Williamson rescata elementos de distintas épocas —como por ejemplo la isla Stryker de John Byrne — y los integra con una naturalidad sorprendente. Nada suena forzado ni a guiño vacío. La aparición de Lena Luthor, ahora como adolescente e hija de Lex, es uno de esos golpes de efecto que funcionan porque el guion se toma el tiempo de hacerla encajar en la narrativa actual, dándole un papel activo y prometedor dentro de Supercorp.
El apartado gráfico es muy sólido. La ausencia de Jamal Campbell, que solo está en las portadas y brevemente en el octavo número, se nota, aunque artistas como Gleb Melnikov y, sobre todo, Bruno Redondo aportan personalidad y una identidad visual muy marcada para Metrópolis. Redondo brilla en el episodio en el que Supes aparece en el Oeste americano. David Baldeón, en los números finales, aporta un tono más caricaturesco del que la historia pedía, pero no llega a empañar el conjunto.
Panini nos trae «Amanecer de DC. Superman #2: El Encadenado» en el formato en tapa blanda que tanto abunda últimamente. Incluye las portadas variantes de Lee Bermejo, que son una pasada y el texto de rigor de la editorial.
En definitiva, «Amanecer de DC. Superman #2: El Encadenado» es un tomo entretenido y lleno de ideas, con un papel importante de los villanos de turno (El Escuadrón de la Venganza, nada menos) y Lex Luthor. Williamson demuestra que tiene un plan a largo plazo y que entiende a Superman no como una reliquia intocable, sino como un símbolo capaz de adaptarse a los dilemas del presente sin perder su esencia. Si este es el camino, apetece mucho seguir acompañándolo. ¡Ya llega Brainiac!
Amanecer de DC. Superman #2: El Encadenado
Autores: Dan Jurgens, David Baldeón, Joshua Williamson, Bruno Redondo, Gleb Melnikov
Fecha de publicación: Diciembre de 2025
Edición original: Superman #6-12
ISBN: 9791370133788
Formato: 17x26cm. Rústica. Color
Páginas: 192
Precio: 16,50 euros











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