«All In Harley Quinn #4» publicado por Panini Comics continúa la caótica etapa reciente del personaje de Harley Quinn dentro del universo de DC Comics ideada por Elliott Kaplan. Lo que en entregas anteriores prometía una mezcla de comedia absurda y aventuras superheroicas ligeras, aquí se convierte en una lectura algo estancada, que da vueltas sobre sí misma sin terminar de avanza. Pero es Harley, oigan.

All In Harley Quinn #4Hola. Soy Harley Quinn. Hoy voy a anunciar tres nuevos y emocionantes productos de DC. Una nueva forma de desestabilizar a los supervillanos sin ensuciarse las manos, un cómic divertidísimo sobre una payasa mona de la que todos están enamorados y una historia sobre un industrial furioso cuyo valor de cartera está por las nubes.

Si uno viene siguiendo la serie desde los números previos —con todo el arco del secuestro, la relación con Althea Klang, los GunBuddies y ese intento de explorar la psicología de Harley desde un enfoque más autoconsciente— ya sabe por dónde van los tiros. Harley ha estado lidiando con dudas sobre la amistad, el amor y su propio lugar en el mundo, mientras encadena situaciones absurdas con villanos de medio pelo, aliados improbables y un constante ruido de fondo en forma de chistes y ocurrencias. El problema es que este volumen no suma demasiado a todo eso: más bien lo repite.

Uno de los mayores lastres del cómic es su insistencia en un tipo de humor que parece convencido de su propia brillantez. Prácticamente todos los personajes intentan ser graciosos todo el tiempo: desde los secundarios como Dedos de Pollo o la Sra. Grimaldi hasta los nuevos antagonistas y la propia voz interna de Harley, Quintelecto. El resultado no es una comedia ágil, sino un desfile de bromas que se pisan entre sí y acaban resultando cansinas. Hay momentos puntuales que pueden arrancar una sonrisa —algún gag visual o una ocurrencia puntual—, pero quedan enterrados bajo una avalancha de chistes forzados.

Narrativamente, la sensación de estancamiento es aún más evidente. Se plantean múltiples tramas —la relación con Althea, las consecuencias del secuestro, nuevos villanos tecnológicos, amenazas en Garganta Cortada— pero ninguna termina de desarrollarse con verdadero peso. Todo parece avanzar a trompicones, con escenas que prometen conflicto o evolución pero que se diluyen rápidamente en más caos y más chistes. Incluso los momentos que deberían tener carga emocional, como las dudas de Harley sobre la amistad, se sienten repetitivos, como si ya los hubiéramos leído varias veces sin que haya un progreso real.

Esto resulta especialmente frustrante porque el personaje tiene potencial de sobra para ofrecer algo más. Harley siempre ha funcionado mejor cuando equilibra su locura con una cierta vulnerabilidad o autoconciencia. Aquí, sin embargo, esa faceta queda diluida en un ruido constante que impide que cualquier idea cale. Las reflexiones sobre sus relaciones, por ejemplo, aparecen una y otra vez, pero sin aportar nuevas perspectivas ni consecuencias claras.

En el apartado gráfico, eso sí, el cómic mantiene un nivel bastante sólido. El trabajo artístico de Carlos Olivares y Mindy Lee es dinámico, colorido y encaja bien con el tono desenfadado de la serie. Las escenas de acción están bien resueltas y hay cierta creatividad en el diseño de personajes y situaciones. Sin embargo, incluso el dibujo acaba al servicio de un guion que no termina de aprovecharlo del todo, repitiendo estructuras visuales y gags que pierden frescura.

Otro punto débil es la sensación de falta de rumbo. Más allá de pequeñas subtramas, no parece haber una dirección clara para la historia. Todo se siente como una acumulación de ideas que no llegan a cuajar en algo cohesionado. Esto hace que la lectura resulte irregular: no es aburrida en el sentido estricto, pero sí poco satisfactoria, como si siempre estuviera prometiendo algo que nunca termina de llegar.

«All In Harley Quinn #4» se nos ofrece en el contenedor de tapa blanda trimestral e incluye portadas variantes y un artículo de Miriam Almohalla sobre las diferentes series del personaje desde el año 2015. El DC Connect de Lidia Castillo cierra este manejable tomito.

En conjunto, «All In Harley Quinn #4» deja una impresión tibia. No es un desastre, pero tampoco logra destacar ni enganchar como debería. Se apoya demasiado en un humor insistente que no siempre funciona y en dinámicas que ya están muy vistas dentro de la propia serie. Para fans muy fieles del personaje puede tener cierto atractivo, pero para el resto probablemente se quede en una lectura olvidable que confirma una sensación clara: Harley Quinn necesita avanzar, no seguir dando vueltas sobre lo mismo.

All In Harley Quinn #4
Autores: Mindy Lee, Elliot Kalan y Carlos Olivares
Fecha de publicación: Marzo de 2026
Edición original: Harley Quinn 53-55
ISSN: 977308138500700004
Formato: 17x26cm. Comic-Book con lomo. Color
Páginas: 80
Precio: 8,95 euros