¡Enhorabuena a todos los amantes de los tebeos de espada y brujería! «Sláine: El amanecer del guerrero«, publicado por Dolmen Editorial, recupera los primeros pasos del bárbaro celta que irrumpió en las páginas de 2000 AD en 1983, y lo hace con ese aroma a clásico indomable que no ha perdido ni una pizca de fiereza. ¡Alucinad!

Sláine: El amanecer del guerreroAquí da comienzo la saga de Sláine Mac Roth de los Sessair. Mercenario, ladrón y batallador, Sláine llegó a ser un legendario rey de las tribus de la Diosa Tierra. Acompañado de su socio, Ukko el enano, y portando su legendaria hacha Comesesos, Sláine viaja a Tir-Nan-Og, una tierra repleta de ladrones, bárbaros, dragones y dioses crueles.

La revista 2000 AD siempre se ha reconocido por sus creaciones enmarcadas en la temática de ciencia ficción, pero en los casi cincuenta años de historia de esa publicación han existido algunas excepciones brillantes, y ninguna tanto como el Sláine creado por Pat Mills y Angie Kincaid. Este volumen recoge en una nueva edición cronológica las primeras aventuras del personaje, todo un icono del cómic británico, también con dibujo de leyendas como Mike McMahon y Massimo Belardinelli.

Hablar de Sláine es hablar de espada y brujería, sí, pero también de algo más. Cuando Pat Mills decidió lanzar esta serie, el cómic británico vivía un momento de efervescencia creativa. En lugar de replicar el modelo musculado y un tanto plano de otros bárbaros populares, el guionista miró hacia las raíces de la mitología irlandesa y construyó un mundo que bebía directamente del folclore celta, de las sagas heroicas y de una espiritualidad pagana que aquí no es simple decorado, sino columna vertebral del relato.

El Sláine Mac Roth de pelo crespo que conocemos en estas páginas es un exiliado. Expulsado de su tribu de la Diosa de la Tierra por un romance prohibido, vaga por Tír Nan Óg —la Tierra de los Jóvenes— acompañado por el inolvidable Ukko, un enano embaucador y oportunista que funciona como contrapunto cómico perfecto. La dinámica entre ambos es uno de los grandes aciertos de la serie: mientras Sláine actúa por impulso, guiado por el honor y la furia, Ukko calcula, especula y, casi siempre, mete a los dos en problemas de los que solo se sale a hachazo limpio.

Desde el arranque, con esa aventura en la que nuestro héroe puede acabar enfrentado a criaturas imposibles —incluido algún que otro dinosaurio fuera de su tiempo— queda claro que aquí la coherencia histórica importa menos que la potencia del mito. Pat Mills mezcla sin complejos elementos de distintas tradiciones, anacronismos y monstruosidades varias, pero todo encaja dentro de un universo que respira autenticidad. No porque sea realista, sino porque es honesto en su propuesta: esto es leyenda en estado puro.

El rasgo más icónico del personaje aparece pronto: el «espasmo de furia«. Cuando Sláine entra en combate, su cuerpo se deforma, se retuerce y se convierte en una masa hipertrofiada de músculo y rabia. Hasta le saltan los ojos de sus cuencas. Visualmente, este concepto ofrecía un campo de juego extraordinario a los dibujantes que se fueron turnando en la serie, aunque en uno de los arcos, sus heridas de batalla le impiden sacar el monstruo al exterior.

Al principio de la serie vemos el trazo de Angela Kincaid (acreditada en su momento como Angie Mills), cuyo estilo más clásico y contenido sienta las bases visuales del personaje. Su Sláine es esbelto, casi hermoso, lo que acentúa todavía más el contraste cuando se transforma en esa criatura desbordada por la ira. El relevo lo toman dos pesos pesados del cómic británico: Massimo Belardinelli y Mike McMahon. Y aquí es donde el libro despliega toda su personalidad. Belardinelli apuesta por lo grotesco y lo exuberante. Sus páginas están llenas de criaturas retorcidas, texturas imposibles y una imaginería que bordea lo pesadillesco. Cuando dibuja el espasmo de furia, el resultado es casi incómodo: carne que parece desgarrarse, huesos que amenazan con salirse de su sitio.

Mike McMahon, por su parte, ofrece algo muy distinto. Su estilo es más anguloso, más áspero, con figuras alargadas y composiciones que transmiten movimiento constante. Donde Massimo Belardinelli recarga, McMahon sintetiza; donde uno apuesta por el detalle barroco, el otro juega con la expresividad del trazo. Parece un grabado en madera, que el autor conseguía aplicando la tinta en un papel especial. Curiosamente los lectores de la época mostraron preferencia por Belardinelli y Kincaid y mostraron rechazo por el estilo de McMahon.

Más allá de la aventura pura, lo interesante es comprobar cómo Mills ya deja entrever sus inquietudes temáticas. La oposición entre los seguidores de la Diosa de la Tierra y los corruptos drunes no es solo un conflicto fantástico: hay una crítica evidente a las jerarquías religiosas, al abuso de poder y a la manipulación de la fe. También late una reivindicación de lo femenino como fuerza espiritual primigenia, algo poco habitual en el género en aquellos años.

Y, sin embargo, nada de esto pesa. «El amanecer del guerrero» se lee con una sonrisa cómplice, dejándose llevar por su sentido del humor negro, por los planes disparatados de Ukko y por esa sensación constante de que en la página siguiente puede ocurrir cualquier cosa. Hay combates, traiciones, monstruos y dioses caprichosos, pero también camaradería y un punto gamberro que evita que la épica se vuelva solemne. Todo ello trasladado a las viñetas con agilidad y pericia, lo que hacen de este tebeo una puñetera maravilla.

Esta edición de Dolmen Editorial permite redescubrir el origen de un icono del cómic británico en un formato cuidado, ideal tanto para quienes lo leyeron hace décadas (por ejemplo en el Cimoc) como para quienes se acercan por primera vez. Revisitar estos episodios iniciales es comprobar cómo, antes de las sagas más ambiciosas y de las etapas más celebradas, ya estaba ahí la esencia del personaje: un guerrero que no encaja en su mundo, pero que lo atraviesa a golpe de hacha, humor y mitología. Una introducción de Sergio Aguirre nos contextualiza la obra. Luego tenemos alguna página de textos de Pat Mills que nos explican detalles interesantes sobre este peligroso mundo. Decenas de portadas e ilustraciones completan esta buena edición, a la que solo encontramos un fallo en la misma portada. Cosas que pasan.

En definitiva, cuarenta años después, Sláine sigue siendo una criatura salvaje. Y este primer amanecer no es solo el nacimiento de un héroe, sino el de una forma distinta de entender la fantasía en viñetas: más sucia, más pagana, más libre. Muy recomendable.

Sláine: El amanecer del guerrero
Guion: Pat Mills
Dibujo: Angie Kincaid, Massimo Belardinelli, Mike McMahon
Fecha de publicación: Diciembre de 2025
Edición original: Sláine – The Definitive Edition, volume 1
ISBN 9791388074059
Formato 22×28,5cm. Tapa dura. Blanco y negro
Páginas 280
Precio: 32,90 euros