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Iba para estrella de Hollywood, era una de sus mayores promesas, y con «Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal», la saga de los «Transformers» o la secuela de «Wall Street» parecía que el actor Shia LaBoeuf lo tenía hecho. Pero se le cruzaron los cables, y el adjetivo de excéntrico se le quedó corto. Su problemática personalidad y los numerosos altercados, anécdotas ridículas, extrañas performances artísticas, ruedas de prensa sin sentido, encontronazos con la justicia y polémicas le llevaron a un declive casi tan rápido como su ascenso.
¿Resultado? Su nueva película «Man Down«, estrenada en una única sala en Londres, ha vendido la friolera cifra de tres únicas entradas durante su única semana en cartelera. 21 libras de recaudación. Un récord negativo que nadie se hubiera imaginado hace unos cuantos años, cuando Shia compartía plano con Harrison Ford.

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