Hará unos cinco años entrevisté a un editor español, entre otras preguntas quise saber si su editorial tenía previsto publicar manga en algún momento del cercano futuro. Su respuesta me dejó un tanto extrañado, en realidad me dejó tan extrañado que aún la recuerdo; “el mercado del manga está ya tan trillado que no quedan títulos por publicar, la gente está rebuscando y publicando lo que sea y nosotros no vamos a publicar por publicar, ya no quedan buenas obras por publicar”.

Bien, espero que ese editor se haya pasado por el Salón del Manga de Barcelona para comprobar lo “trillado” que está el mercado del manga, cómo de “muerto” está el manga y el “escaso” público que está recibiendo el Salón para nada comprometido con este género, ¡que va!

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El pasado viernes me acerqué a Barcelona para, entre otras cosas, pasarme por el Salón del Manga y ver qué tal había quedado la nueva iniciativa de dividir en zonas este evento. Lo cierto es que ya en la Estación de Sans pude comprobar que los otakus campaban a sus anchas, por todo el recorrido se veía gente disfrazada de sus personajes favoritos y cada disfraz era más y más complejo e interesante por su elaboración.

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Una vez llegado a La Farga de Hospitalet descubrí que si bien había MUCHA gente, tanto dentro como fuera, los accesos no estaban tan saturados como otros años, en el interior de la Farga el “silencio” (nótese “silencio” como ausencia de karaoke”) nos envolvía y también la locura. Si bien es cierto que podías moverte con cierta, ¡ejem!, “comodidad” también lo es que apenas podías mirar a cualquier lado sin tropezar con entusiastas aficionados al manga que no dejaban de hacerse fotos entre sí y de correr entusiasmados de un puesto a otro.

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Los puestos de editoriales, tiendas, etc, estaban repletos de compradores que buscaban su ración de lectura, vídeo, merchandising (fenómeno brutal alrededor de las series de culto y que, seguramente, mueve tanto o más dinero como la serie en sí), comida japonesa (cada año hay más y más puestos desbordados ante un público más y más receptivo), videojuegos, etc. Es tanta la información a procesar que a los pocos minutos se te embota el cerebro y comienzas a sentir unos deseos inmensos de salir de allí o de tomarte con muuucha calma la visita del Salón. Hay que estar hecho de una pasta especial para saber lidiar con el Salón del Manga…

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Entre los puestos podíamos encontrar puestos de comida japonesa (que cada año son más y más numerosos), el puesto del consulado japonés, tiendas de videojuegos, de ropa y accesorios góticos (moda que cada vez va a más), de revistas dedicadas al manga (pronto hablaremos de AnimangaWeb Magazine y de MangaLine Magazine), de tiendas especializadas, ah, sí, claro, y de editoriales… La oferta es TAN amplía que prácticamente cualquier deseo puede ser satisfecho. Por cierto, es muy de agradecer el ver las zonas de prueba de la Xbox, las exposiciones, juegos japoneses, etc.

En fin, por acabar el listado de virtudes; estaba repleto, hay una gran oferta de todo tipo de productos por lo que ni siquiera es obligatorio el salir del recinto (salvo si no quieres perderte el cosplay, etc, o darte una vuelta en el manga bus), una gran cantidad de formatos de mangas, precios, géneros, etc. Es una experiencia perfecta para llevar a la familia…

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Y por el lado “frikie salido”… en fin, echarle un vistazo al Flicker de Norma para entender que el Salón del Manga continúa atrayendo a todo tipo de público…, especialmente mujeres.

En líneas generales, y por la impresión que tuve el viernes, creo que en Ficomic deben estar MUY satisfechos por la afluencia y respuesta del público y que, a buen seguro, los stands no tendrán demasiadas quejas de sus cifras de venta. El manga es un fenómeno tan en auge que parece no tocar nunca techo, su público está absolutamente entregado con una devoción que los otros géneros bien quisieran para sí y la oferta de títulos es cada vez más amplia.

Vamos, que aquél editor, cuyo nombre no diré, al que entrevisté hace años seguramente estará lamentando no haber sabido ver con más claridad por dónde iban a ir los tiros.