En un deporte dominado históricamente por Japón y en el que la mayoría de los atletas se retiran antes de los 30 años, Sandra Sánchez hizo lo impensable. A los 39 años conquistó el oro olímpico y se convirtió en la mejor karateka de todos los tiempos. Pero detrás de esa victoria hay mucho más que una hazaña deportiva: hay una historia de perseverancia, amor, superación y una fe inquebrantable en uno mismo. Una historia tan extraordinaria que trasciende el deporte para convertirse en leyenda.
«Karateka»












Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja