Toca recuperar del baúl de los recuerdos una película extraordinaria, un clásico indiscutible del cine español que consagró a José Luis Cuerda un poco antes de hacer “Amanece que no es poco” y ambas son referencia esencial de la comedia costumbrista hispana.


País: España
Duración: 108 min
Guión. Rafael Azcona basado en la novela de Wenceslao Fernández Flórez
Música: José Nieto
Montaje: Juan Ignacio San Mateo
Director Artístico: Félix Murcia
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Reparto: Alfredo Landa (Malvís, Fendetestas), Miguel Rellán (Fiz de Cotobelo), Manuel Alexandre, Fernando Valverde (Geraldo), Alejandra Grepi (Hermelinda), Encarna Paso (Juanita Arruallo), Amparo Baró (Amelia Roade), Alicia Hermida (Gloria Roade), María Isbert, Luis Ciges (Manolo, “tolo de Vos”), Paca Gabaldón, Fernando Rey (Señor D’Abondo), Manuel Alexandre (Roque Freire), Antonio Gamero (Cabo da Garda Civil), Alicia Agut, Alicia Sánchez (aldeana), Luma Gómez (Marica da Fame), Laura Cisneros (Pilara), José Esteban Jr. (Fuco), María Isbert (Moucha),
Produtor: Eduardo Ducay
Productora: Classic Films Producción con participación de Televisión Española, S.A.

“El bosque animado” es una de esas películas milagrosas que de vez en cuando surgen de improviso en nuestra cinematografía y la enriquecen. Y no digo lo de “milagro” porque José Luis Cuerda no fuera cuando la hizo un director capaz, sino porque probablemente nadie o casi nadie contaba con que lo fuera, ni siquiera él mismo…..salvo los productores que contaron con él. Es curioso como el propio José Luis Cuerda cuenta el modo en que llegó a esto del cine, de rebote, después de estudiar derecho y de meterse en la televisión para hacer documentales “por enchufe” y sin embargo ha resultado ser director de comedias tan inolvidables como ésta de la que hablo, “Amanece que no es poco”, “Así en el cielo como en la tierra” (las tres formas una trilogía de humor surrealista que ya es básica en la cinematografía española), de un drama tan magnífico como “La lengua de las mariposas” y otro no tanto pero también interesante como “Los girasoles ciegos” y el productor de los primeros títulos de Amenábar. Ahí queda eso.

En su estreno allá por el año 1987, “El bosque animado” fue una revelación, un soplo de aire fresco para nuestro cine y en la segunda edición de los premios Goya fue la gran triunfadora con 5 premios (Mejor película, mejor actor (Alfredo Landa), guión, música original y diseño de vestuario), algo absolutamente inesperado, pero que hoy en día, con perspectiva parece de lo más justo y merecido por cuanto se trata de una de las mejores películas del cine español del último tercio del siglo XX.

Gran parte del atractivo de “El bosque animado” se encuentra en el original literario de Wenceslao Fernández Florez, autor gallego que recogió en esta obra un conjunto de  historias de personajes humanos, animales y hasta vegetales del bosque de Cecebre, caracterizados por el ingenio, un fino humor y un toque amable y tierno. Así definido y conocida la obra posterior de José Luis Cuerda hoy sabemos que era una obra hecha a su medida porque el director albaceteño si se caracteriza por algo es por su gran humanidad e ingenio, así que probablemente la persona que decidió que fuera él quien se pusiera tras la cámara acertó de pleno (ignoro si fue Eduardo Ducay, pero supongo que así fue).

Al contrario que la versión de animación del año 2001 de Manolo Gómez y Ángel de la Cruz, que tan buena acogida mundial tuvo, la película de Cuerda se centra en los personajes humanos de la novela y aprovecha un guión modélico (¿cuál no lo es?) de ese genio indiscutible que fue Rafael Azcona…la verdad es que mimbres para una gran película los había y más si unimos a esta nómina el compositor José Nieto, el fotógrafo Javier Aguirresarobe o los directores artístico y de vestuario Félix Murcia y Javier Artiñano. Pero hablaba del guión y de la humanidad de los personajes y pienso que esa es la mejor característica de esta película porque lo que hace que “El bosque animado” sea especial es el microcosmos rural que se nos presenta por un lado y por el otro la atmósfera melancólica, casi hipnótica de los bosques gallegos que tan bien recrea Cuerda y que nos transporta desde los primeros minutos de visionado a otra realidad.
El espectador que comienza a ver “El bosque animado” se encuentra de pronto en mitad del bosque gállego, entre el verde follaje, casi siente la humedad bajo la sombra de los árboles y queda subyugado por una atmósfera envolvente gracias a los sonidos de fondo de los pájaros y a la suave música melódica de un José Nieto en estado de gracia. Transportado en ese ambiente tan magníficamente recreado van desfilando progresivamente los personajes principales de la historia, que son varios y cada cual más variopinto y curioso: Malvís, un tipo noble y bondadoso que se convierte en el bandido Fendetestas porque lo suyo no es trabajar (que para siempre tendrá la cara de Alfredo Landa merced a una actuación prodigiosa), el pocero Geraldo (Fernando Valverde) irresistiblemente enamorado de Hermelinda (Alejandra Grepi) pero incapaz de hacérselo saber; el Sr. D´Abondo (Fernando Rey), dueño del Pazo que acoje a dos asustadizas solteronas de la capital (Alicia Hermida y Amparo Baró) en una de sus casas; la Moucha (María Isbert) y Marica da Fame (Luma Gómez), que quiere quitarle el puesto para dar de comer a sus hijos Pilara y Fuco (Laura Cisneros y José Esteban) o el alma de Fiz de Cotovelo (Miguel Rellán) que vaga por los bosques.

Visto el reparto, las características de los personajes y las actuaciones de los actores no es de extrañar que esta película funcionara en taquilla porque es materialmente imposible no quedar absolutamente enganchado con las idas y venidas de cada uno de ellos y mucho más teniendo en cuenta que dentro de este pequeño microcosmos hay cabida para la comedia, el drama, la risa, el llanto, el amor, la envidia, la locura, el realismo mágico….y todo articulado con una estructura narrativa a base de pequeños fragmentos que hacen que la película avance ágil a pesar de lo contemplativo del escenario. Pero es que si además tenemos en cuenta que los actores están grandiosos no podemos sino hablar de una película redonda. A este respecto debo decir que todos y cada uno de los actores están perfectos en sus papeles, pero me gustaría destacar especialmente al ya mencionado Alfredo Landa, que desarrolla una de sus interpretaciones más recordadas (lo cual es mucho decir dada su indiscutible calidad) y que fue merecidísimamente premiada; a un Fernando Valverde que está grandioso desarrollando su patético pero a la vez entrañable personaje y a un divertidísimo dentro de la contención, Miguel Rellán….Lo cierto es que difícilmente se puede encontrar un reparto tan bien escogido y que actúe a tal nivel. Con ésta y otras películas corales se demuestra la magnífica cantera de actores secundarios de nuestro país. No es de extrañar que José Luis Cuerda repitiera la fórmula, ya con guión propio, en la no menos inolvidable “Amanece que no es poco”.

Dichas su virtudes sólo queda recomendarla aunque es una de esas películas que, por alguna extraña razón, son difíciles de conseguir en los videoclubs y complicada de “vender” a los demás porque siempre lo son este tipo de películas en las que no se desarrolla una historia concreta y en la que lo importante son los personajes y el ambiente que los rodea. Y sin embargo, todo aquel que la ve y entra en su bosque queda definitivamente convencido. La he visto ya tres veces y es de esos títulos que crecen con el tiempo y los visionados. Tras verla se te queda una sensación agridulce, melancólica porque terminar de verla es salir de la arcadia rural a la que el cine te ha transportado por casi dos horas y esas dos horas se han pasado como un suspiro. Sin duda es uno de los clásicos indiscutibles del cine español.

¡¡¡¡¡Conseguidla ya si no la habéis visto, mecasssoensoria!!!! o el día menos pensado se os presenta la Santa Compaña