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La ciudad italiana de Venecia es uno de aquellos lugares mágicos donde el tiempo parece haberse detenido hace muchos años. Su elegante decadencia, sus lúgubres esquinas y sus rincones olvidados han seducido a turistas, viajeros, artistas y escritores de todos los tiempos. Andar por sus callejones que destilan magia, solitarios pasajes donde parece que nadie ha pisado en cien años, deambular junto a sus canales, es una experiencia casi mística. Como si la gente hubiera olvidado que allí había una calle por la cual se podía pasar. La ciudad de los canales tiene algo mágico y único, una aura entre misteriosa y seductora. El genio francés, maestro de maestros, Jean Giraud ‘Moebius’ (1938-2012) dedicó uno de sus libros de ilustraciones a esta ciudad, publicado por Norma Editorial en 1984, con un prólogo de Milo Manara. Es una joya descatalogada que hoy en día es difícil de encontrar. Para la eternidad, esa Serenísima que Moebius retrató como una bella mujer semisumergida en las aguas como símbolo de su búsqueda incansable para reflejar lo que era invisible y puro.

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